Llegados a este punto de la temporada, cuando apenas restan siete jornadas para el final, cada partido resulta una batalla exigente, sin importar el rival que esté enfrente. En este tiempo para los valientes, el Deportivo Alavés debe afrontar el duelo contra todo un transatlántico como el Real Madrid como si fuera uno más y, por ende, luchar con la confianza de que, haciendo las cosas bien, puede puntuar.

Tampoco le queda otra. Si el Glorioso pierde en el Santiago Bernabéu, podría entrar en puestos de descenso. Dependería de un Elche que recibe al Atlético, que no dudará en rotar para centrarse en la Champions League, menos todavía después de su batacazo en la Copa del Rey. La distancia con los ilicitanos es de solo un punto; más lejos están el Levante y el Real Oviedo, a cuatro y seis respectivamente.

Hay motivos para confiar en que se puede dar la sorpresa: desde que Quique Sánchez Flores tomó las riendas, el Alavés se ha mostrado como una escuadra muy difícil de batir. Por muy cuesta arriba que se le pongan los partidos, el equipo no se rinde y es capaz de sacar puntos de escenarios donde nadie los espera. Solo hay que recordar la histórica remontada contra el Celta en Balaídos, pasando del 3-0 al 3-4.

Y tampoco el Madrid está siendo todo lo fiable que debería. Eliminado de la Champions, también de la Copa y sin opciones realistas de pelear por la Liga, a los blancos solo les queda pelear por su orgullo. Talento les sobra, y seguro buscarán evitar una pitada de su estadio, pero a intensidad deberían ganar los babazorros. Es probable, además, que alguno inconscientemente esté pensando ya en el Mundial.

Ahora bien, la garra no es suficiente para salir airoso de partidos así. Estar acertado con o sin el balón también es fundamental, y ahí es donde el Alavés tiene margen de mejora, sobre todo, en defensa. Para tener opciones contra los blancos, los albiazules necesitarán cerrar con llave su portería. Si se repiten los errores atrás de anteriores jornadas, el castigo puede ser muy cruel en el Santiago Bernabéu.

ABDE Y PROTESONI, LAS BAJAS

El Alavés llega con solo dos bajas a tierras madrileñas, aunque una de ellas bastante relevante: Abde, clave en los últimos partidos, se perderá el encuentro por sanción y Carlos Protesoni lo hará por lesión. El centrocampista uruguayo avanza a buen ritmo en su recuperación, pero continúa sin estar completamente preparado para volver a la acción. Puede que lo haga el sábado, en la final ante el Mallorca.

Así las cosas, la principal duda en el once babazorro es cómo llenará Quique el hueco que ha dejado el argelino en el carril zurdo. Lo lógico sería que lo hiciese con Yusi, pero también está sobre la mesa la opción de que sea Víctor Parada quien inicie en la banda para que Jon Pacheco vuelva al centro de la retaguardia. Incluso se podría plantear a Jonny en la izquierda, para lo que harían falta más cambios.

Pablo Ibáñez, contra el Real Madrid. Jorge Muñoz

Sobre el Madrid, como se ha mencionado, lo único que parecen jugarse los merengues en las próximas semanas es el honor. Fueron eliminados por el Bayern hace unos días en la Champions y el Albacete les apeó de la Copa en enero. En Liga, la distancia con el Barcelona es de nueve puntos, algo que, salvo sorpresa, parece irrecuperable, incluso con uno de los derbis aún pendiente. Será en el Camp Nou.

Para la cita, sin sorpresas en la convocatoria, el técnico blanco Álvaro Arbeloa no podrá contar con Thibaut Courtois, Raúl Asencio y Rodrygo. Está por ver si el salmantino opta por hacer alguna rotación o si da continuidad a quienes dieron la cara, sin éxito, en el Allianz Arena de Múnich. Sea como fuere, incluso si da mayor protagonismo a la cantera, será un rival muy difícil de batir para el Glorioso.