El Deportivo Alavés siempre construye su identidad sobre el trabajo, la intensidad y el sacrificio sobre el césped; pero, esta temporada, la estadística revela un rasgo menos evidente del juego babazorro: el descaro con el balón en los pies.
Los gasteiztarras figuran en el cuarto puesto de LALIGA en regates completados con éxito, una estadística que los sitúan únicamente por detrás de tres equipos que no sorprende que estén en la parte alta, dominando este tipo de registros.
Según los datos recogidos por LALIGA Beyond Stats, el Glorioso acumula 285 regates exitosos en lo que va de curso. Por delante solo aparecen el Barcelona, líder destacado con 408, el Real Madrid (369) y el Girona (335).
La escuadra dirigida por Quique Sánchez Flores supera así a rivales directos y a clubes con presupuestos notablemente superiores, como el Villarreal (283), Osasuna (278), Valencia (275), Sevilla (267) o Athletic (259). El Atlético de Madrid, por ejemplo, se queda en 260.
El dato adquiere todavía mayor relieve si se tiene en cuenta el contexto clasificatorio del Alavés, inmerso en la pelea por la permanencia. Que un equipo con tales urgencias deportivas se atreva a encarar con tanta frecuencia demuestra una apuesta clara por ser protagonista en el juego, por no limitarse únicamente a defender.
BOYÉ, PUNTA DE LANZA
El máximo exponente de esa vocación ofensiva es Lucas Boyé. El delantero argentino encabeza el ranking interno con 37 regates completados, una cifra que lo confirma como el jugador más desequilibrante de la plantilla. Su capacidad para fijar al central, girarse y romper líneas se ha convertido en una de las armas recurrentes del equipo.
Tras él aparece Pablo Ibáñez, con 31 regates, pese a que, hasta la llegada de Sánchez Flores, siempre era uno de los primeros cambios. El tercer puesto es para Jonny, con 24, muchos de ellos cuando actuaba como lateral. Y completan el top 5 Antonio Blanco, con 21 –una cifra notable para un centrocampista de perfil posicional–, y Denis Suárez, con 20, en un rol más asociativo.
Los 133 regates que suman estos cinco futbolistas representan prácticamente la mitad del total del equipo. Que el resto se reparta entre los demás habla también de que es una característica colectiva.