Desde la llegada de Claudio Giráldez al banquillo del Celta, el equipo vigués se ha convertido en uno de los conjuntos más en forma y atractivos del campeonato. El joven técnico gallego, que acaba de cumplir dos años al frente del rival albiazul, ha situado a los celestes en posiciones de acceso a la Europa League por segunda temporada consecutiva, todo ello con un fútbol dinámico y tremendamente vistoso.

Un escenario impensable antes de su aterrizaje, cuando Rafa Benítez dirigía a un Celta estéril, anclado en la 17ª posición y a solo dos puntos del descenso. En aquel momento, las críticas eran constantes hacia un equipo sin alma y un entrenador al que únicamente sostuvo su elevado finiquito hasta la jornada 28. La sensación era de que si no se producía un cambio inmediato, los celtiñas lo tendrían complicado para mantener la categoría. Ese giro llegó el 12 de marzo de 2024, cuando el club anunció la destitución de Benítez y la llegada de Claudio Giráldez.

El relevo no dejaba de ser una apuesta arriesgada: un técnico prácticamente desconocido para el gran público sustituía a un entrenador con una Champions en su palmarés con el Liverpool. Sin embargo, el resultado no ha podido ser más acertado.

Claudio Giráldez, durante un partido este curso.

Un estilo propio

Desde su debut –curiosamente ante el Sevilla de Sánchez Flores, con victoria por 1-2 para los vigueses– se vislumbraron las señas de identidad del porriñés: rotaciones constantes, una firme apuesta por la cantera y un sistema dinámico con línea de cinco defensas basado en el movimiento continuo y el intercambio de posiciones.

Desde entonces, el crecimiento del Celta ha sido evidente. De un equipo previsible y con tendencia defensiva ha pasado a ser un conjunto enérgico, ofensivo y atractivo. Cambios tácticos como la utilización de laterales por dentro han elevado no solo el nivel de juego, sino también el rendimiento competitivo.

En su primera temporada logró la permanencia con solvencia, sumando cinco victorias y un empate en nueve partidos. El siguiente curso, su primero completo, sirvió para consolidar el proyecto con una meritoria séptima plaza que dio acceso a la Europa League. En la presente campaña, pese a un inicio irregular, el equipo ha dado un paso más y ocupa la sexta posición. Su impacto ha sido tal que el club no dudó en renovarle hasta 2027. No obstante, su nombre ya empieza a sonar con fuerza en la agenda de equipos de mayor entidad, atraídos por su propuesta y resultados.

Hombre de club

Tras una discreta etapa como futbolista –formado en las canteras de Real Madrid y Atlético y con recorrido en equipos gallegos hasta su pronta retirada a los 26 años–, Giráldez encontró su lugar en los banquillos.

Su crecimiento ha ido de la mano del Celta, pasando por sus categorías inferiores hasta hacerse cargo del filial en 2022. Su excelente trabajo en el Celta Fortuna le abrió definitivamente las puertas del primer equipo, al que llegó con apenas 36 años. Rápidamente llamó la atención de varios equipos y ya el último verano rechazó algunas propuestas para mantenerse al frente de los gallegos. Hoy, convertido en uno de los técnicos más prometedores del fútbol español, Giráldez ha transformado al Celta desde dentro, con una identidad clara y reconocible. Un proyecto sólido que atraviesa su mejor momento tras el reciente billete para cuartos de la Europa League y que supondrá un desafío mayúsculo para el Alavés.