Cerca. Muy cerca lo tuvo el Deportivo Alavés para cosechar un buen resultado en su visita al Barcelona. El resultado final de 3-1 no deja de ser engañoso con lo que se vio sobre el terreno de juego.

En la previa al encuentro Coudet prometió jugar de tú a tú frente al coloso blaugrana, y vaya que si el equipo cumplió la promesa de su míster. En los primeros compases del juego, con el tempranero gol de Pablo Ibáñez, se abrió la veda para soñar con un buen resultado para el conjunto vitoriano en el recientemente inaugurado templo culé.

Sin embargo, poco le duraría la alegría a los albiazules, que vieron como su ventaja se esfumaba siete minutos después con el tanto de Lamine Yamal. 

En ese momento, sobre el minuto 10 del encuentro, se abrió un partido completamente nuevo en el que seguramente ni los más optimistas esperaban que el Alavés supiese contener tan bien a un equipo de la calidad del Barcelona.

La realidad es que, lejos de salirse del partido y venirse abajo como suele ser común en otros equipos que encajan un gol ante rivales de esta talla, el Alavés mantuvo el pulso del encuentro en todo momento.

De hecho, el conjunto vitoriano se pudo marchar al descanso con ventaja gracias a una gran jugada por la banda de Abde que terminó en un chut a bocajarro de Jonny que Joan García, desde el suelo, salvó milagrosamente para los suyos.

Prácticamente un minuto después de esta acción que pudo suponer el 1-2, llegó el 2-1 obra de Dani Olmo tras uno de los pocos despistes en la zaga en todo el partido.

Igualdad hasta el final

Tras el paso por los vestuarios, y con un Barça con la ventaja en el electrónico, muchos espectadores podrían pensar que la típica goleada culé llegaría tarde o temprano, hecho que, sin embargo, nunca terminó sucediendo.

En ningún momento el Alavés se sintió inferior a su rival. Ni siquiera Sivera tuvo esa sensación de peligro constante en su área que suele ser lo habitual en citas de este calibre. 

La plantilla dirigida por Eduardo Coudet trasladó en todo momento el plan de juego ideado por su técnico, y por momentos, los de blanco lograron incluso hacerse con la posesión de un partido en el que el Barça no se vio enormemente superior en ningún tramo del encuentro.

Otra cosa a tener en cuenta son los grandes problemas defensivos que está teniendo el Barcelona durante esta temporada. Esta fragilidad defensiva, si bien es cierto que no estuvo tan presente como en encuentros anteriores ante el Alavés, sí que parece preocupar tanto a los jugadores como a la hinchada culé.

Cada llegada del Alavés daba la sensación de alto peligro sobre la portería de Joan García. Esta sensación, sumada al miedo de perder puntos importantes en la lucha por el título liguero, hizo que el Barça se viniese abajo en los minutos finales. Todo lo contrario le sucedió a un Alavés que cada minuto que pasaba daba la sensación de estar más cerca del empate.

La igualada perfectamente pudo estar en las botas de Guridi en los coletazos finales del partido. No obstante, Joan García volvió a ser salvador para los suyos y Olmo en el 93 finiquitó por completo las últimas esperanzas de un cuadro albiazul, que si bien es cierto se marcha de vacío del Camp Nou, también lo hace con mucho orgullo.