Incondicionales. Más de 19.000 gargantas animando durante los 90 minutos. Ni el jarro de agua fría que supuso el gol del Granada bajó un tono a los enfervorecidos aficionados albiazules que no dejaron de animar en un solo momento. Pasión.
Desde horas antes de que diese inicio el encuentro. El recibimiento al autobús del equipo a su llegada al estadio de Mendizorroza fue espectacular. Piel de gallina ante semejante muestra de cariño.
Una afición de diez que homenajeó en los prolegómenos del encuentro a parte de la plantilla del Deportivo Alavés juvenil que se hiciera con el subcampeonato de la Copa del Rey hace ya 25 años.
Un momento emotivo y para la nostalgia. Una noche con las emociones a flor de piel. Todos a coro. Unidos tratando de llevar en volandas a unos jugadores a los que a veces se les vio pasados de revoluciones.
La grada también vivió con tensión el duelo. Sufrimiento extremo al comprobar que las cosas no salían como esperaban. Desesperación.
Sin embargo, la afición albiazul no bajó los brazos en ningún momento. Al igual que el Liverpool, el Deportivo Alavés “nunca caminará solo”. ¡Vaya respaldo que tiene por detrás!.
En una noche en la que Mendizorroza colgó el cartel de no hay entradas, el aficionado babazorro demostró una vez más que es de Primera. Tan solo le faltó que el equipo pusiera la guinda. Ellos no se van a rendir. “El Glorioso nunca se rinde”. Aún hay esperanza.