El callejón sin salida de Lucas

A una semana del inicio de la pretemporada, reina la calma respecto a la figura de un delantero sin excesivos pretendientes para abandonar el barco albiazul este verano

28.06.2021 | 00:27
La continuidad de Lucas Pérez en Mendizorroza constituye en este instante una hipótesis altamente probable pese a que todavía queda mucho mercado por delante

Queda tan solo una semana para que el Deportivo Alavés empiece a sudar con el arranque de la pretemporada y las novedades respecto a entradas y salidas continúan siendo muy poco significativas. En un contexto de parálisis del mercado debido a los estragos causados por la pandemia y la mayoría de los clubes atados de pies y manos por el férreo límite salarial que impone LaLiga de Javier Tebas, se da por hecho que el dinero escaseará a la hora de tratar de cerrar grandes traspasos y que la mayoría de los fichajes llegarán vía cesión o con jugadores de por medio que acaben contrato este 30 de junio.

Es por ello que la continuidad de Lucas Pérez en Mendizorroza constituye en este instante una hipótesis altamente probable pese a que todavía queda mucho mercado por delante. El delantero gallego es, sin duda, una de las patatas calientes para la entidad albiazul en este complejo mercado estival, donde en palabras de Sergio Fernández aún deben incorporarse "cuatro o cinco fichajes más".

Sin embargo, de momento reina la calma respecto a la figura de Lucas, que dentro de siete días se pondrá a las órdenes de Javi Calleja con total normalidad pero a la vez sin despegarse del telefóno en previsión de noticias. Pese a que tanto su intención como la del propio Alavés era una ruptura de la relación, ambas partes se reencontrarán el próximo lunes en un clima de aparente cordialidad.

A día de hoy, la certeza de que Lucas cumplirá su tercer y último año de contrato en Vitoria es cada vez mayor teniendo en cuenta que ninguno de los oscuros episodios acaecidos entre ambas partes a lo largo del pasado ejercicio favorece una posible desvinculación.

El suyo es un matrimonio inestable pero, al mismo tiempo, obligado a olvidar los viejos roces por el bien común. Y todo ello con un bombero como Javi Calleja encargado de que la sangre no llegue al río y la imperiosa necesidad de tratar de extraer el máximo jugo a un futbolista cuyo rendimiento desde la llegada del coronavirus descendió en picado. Pese a que Lucas regresó a un primer plano desde su llegada, el madrileño tampoco fue capaz de rescatar su mejor versión en los nueve partidos que estuvo al frente del equipo.

el punta, sin mercado Por un lado, el Alavés ya se va haciendo a la idea de que difícilmente podrá desprenderse de un jugador que obligaría a un tercer invitado a efectuar un importante desembolso entre el traspaso y la ficha que percibe Lucas en Vitoria. Sergio Fernández tampoco está dispuesto a regalarlo teniendo en cuenta la complejidad del mercado de arietes y las apreturas económicas de las arcas albiazules para abordar la llegada de un recambio.

En el caso del ariete gallego, su entorno tampoco vislumbra ya una salida clara con destino a otro lugar. El pobre papel del jugador durante la pasada temporada, traducido en apenas cuatro goles –tres de penalti y tan solo uno de jugada que se produjo el 8 de noviembre ante el Levante a domicilio– y las polémicas extradeportivas le alejan de la órbita de proyectos mucho más ambiciosos que el del Deportivo Alavés.

Lo cierto es que los acontecimientos vividos la pasada temporada, especialmente durante la etapa del Pitu Abelardo cuando Lucas fue apartado de la plantilla en medio del creciente hartazgo de las altas esferas albiazules, justifican este callejón con una única salida. La de su previsible continuidad en un equipo que también sigue a la expectativa por Joselu.

El otro delantero gallego del Alavés, deseado por el Sevilla, también arrancará dentro de una semana la pretemporada como uno más. Su caso es diametralmente opuesto al de Lucas, ya que viene de completar una gran trayectoria que mantiene su cotización en unos interesantes niveles. La entidad albiazul, de momento, exige el importe de su cláusula –15 millones de euros–, aunque a medida que transcurra el verano dichas exigencias babazorras podrían verse rebajadas.

La certeza de que un futbolista denostado cumplirá su tercer y último año de contrato en Vitoria es cada vez mayor


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