Un vecino de Paúl (Ribera Alta) que posee un terreno particular en el centro del concejo ha sufrido la visita de los amigos de lo ajeno dos veces en apenas una semana. “En 40 años no me habían robado nunca; hasta ahora”, denuncia este hombre, sin ocultar su “mala leche”, en conversación con NOTICIAS DE ÁLAVA.

“Tengo huerta y aquí nunca me ha faltado nada. Y así tengo mi finca, totalmente abierta. No como los que compran un terreno y lo primero que hacen es vallarlo”, apostilla. Más de medio kilo de perretxikos que habían brotado en dicha propiedad pero que han desaparecido estos pasados días son los culpables de su enfado. 

Caprichos de la naturaleza

La víctima, que el año pasado tuvo la “suerte” de ver aparecer en la finca un perrechical por esos caprichos de la naturaleza, prefiere guardar el anonimato, pero está convencido de que el o los “sinvergüenzas” responsables del hurto “seguro se darán por aludidos” al leer estas líneas.

“Somos 30 casas”, remarca este hombre, convencido de que el ladrón vive en la zona.

Vista aérea de Paúl. DFA Urbanismo

El primer robo se produjo la semana pasada. El afectado estuvo de vacaciones fuera de Paúl y, al volver, el perrechical se encontraba “intacto”, con varios ejemplares listos para recolectar y otros de menor tamaño.

“Cogí 15 perretxikos, unos 300 gramos en total, y se quedaría ahí otro medio kilo más, pero eran pequeños. Los dejé para volver al día siguiente y cogerlos, pero al llegar me los habían robado todos”, relata.

Dos perretxikos

El segundo hurto, mucho más anecdótico pero que ha terminado ya por irritar a este vecino, se ha producido esta misma semana. En esta ocasión, el intruso se ha llevado dos perretxikos que tenía perfectamente localizados, de apenas 15 gramos cada uno.

“Así hacen los jetones también en el monte, que cogen las setas que son todavía muy pequeñas porque los buenos seteros las han dejado”, critica.

"A lo mejor sueñas un poco con él por la noche, pero nada más. Pero, por lo menos, decirle que es un poco 'jetón', sinvergüenza y caradura”.

Vecino afectado

Más allá de un perjuicio económico que apenas llega a los 50 euros en total, o al hecho de que hayan entrado en una propiedad privada “a incordiar”, el afectado lamenta esa mala praxis de quien se haya llevado sus perretxikos, tan preciados ahora que se aproxima San Prudencio.

“Dejándoles que crezcan bien, no arrasas con todo y puedes comer alguno de hasta 100 gramos”, remarca. Aprovechando la ocasión, reclama a las instituciones que establezcan una medida mínima para las setas que se recolectan en el monte, como sí está establecido un límite máximo de kilos. 

Por lo demás, el afectado no se plantea hacer nada más allá de visibilizar esta denuncia: “Tampoco se trata de hacer mucha mala sangre. A lo mejor sueñas un poco con él por la noche, pero nada más. Pero, por lo menos, decirle que es un poco jetón, sinvergüenza y caradura”.