Dos entidades alavesas han comparecido ante la comisión de Bienestar Social por iniciativa de EH Bildu para explicar sus necesidades, una para reclamar apoyo para lograr ayudas para acceder a un local más amplio y la segunda para recabar más medidas institucionales y ciudadanas para combatir las adicciones, en especial del juego.

La primera comparecencia fue de la asociación ASPASOR, Asociación de Padres y Amigos de las Personas Sordas de Álava, de la que acudieron tres personas a la comparecencia. La psicóloga, Blanca Martínez, contó que habían pedido ayuda para esta comparecencia después de haber agotado otras vías y a la vita de la necesidad imperiosa de cambiar de sede.

Desde 1978

Creada en el año 1978 por iniciativa de las propias familias, la asociación, que no tiene ánimo de lucro y está declarada de interés público, cuenta con 150 asociados, de las que 46 son familias. En estos momentos atienden a 111 personas con discapacidad auditiva, para lo que cuentan con 4 trabajadoras, 3 a tiempo completo y 1 a tiempo parcial, así como una sede en un bajo de la calle Aragón que no permite ningún tipo de confidencialidad.

La vicepresidenta de la asociación, Inés Argóaniz, explicó las actividades y servicios que presta la entidad. Desde las propias de la asociación como las reuniones de la junta, las comisiones de trabajo o la coordinación con otras entidades o instituciones a las que facilitan a las familias.

Atención social

Entre los servicios a estos últimos destacaron la atención social, las gestiones en instituciones, el apoyo y acompañamiento para la inserción laboral, la mediación comunicativa, las actividades de socialización y tiempo libre, las relativas a las mejoras de la calidad de vida e inclusión como es el aprendizaje del lenguaje de signos, las acciones de sensibilización para con las personas sordas o las charlas y otras actividades. Todo eso se desarrolla en un pequeño local, con problemas de accesibilidad, sin calefacción ni zona de almacenaje.

Por ello, Uxue Franco, otra de las responsables, contó que desde 2016 han tratado de lograr un local más amplio donde poder desarrollar todas esas acciones. Sin embargo, no fue hasta 2019 cuando se les ofreció un local en Zabalgana que despertó las ilusiones. Franco detalló que se elaboró el proyecto y se valoró la obra -ya que es un local diáfano, sin nada más que las paredes- en más de 200.000 euros.

Desde entonces han tratado de lograr el apoyo de las instituciones sin que haya sido posible recabar las ayudas necesarias para poder cofinanciar ese importante gasto.

 Combatir las adicciones

Tras su comparecencia se produjo la de las responsables de ASAJER, Asociación Alavesa de Jugadores en Rehabilitación, Idoia Axpe y Ana María Herrezuelo.

Desde 1989

La primera explicó que la asociación se creó en el año 1989 por parte de una mujer de Vitoria que sufría adicción al juego y que tuvo que ir a Andalucía para su rehabilitación. Logrado ese objetivo volvió a Vitoria y fundó la entidad para poder ayudar a personas afectadas por el juego patológico. Desde entonces llevan 34 años trabajando en la atención a las personas y su entorno. Primero fue con los juegos de azar y ahora se ha extendido a los de las apuestas y también otras patologías nuevas como es el caso d ellos videojuegos.

En su trabajo han ido tropezando con muchos obstáculos, como fue la proliferación de salas de juegos, tema en el que reconocen como un triunfo que se obligue al control de acceso, perro quedan muchos pequeños actos como el que nadie frene a quienes gastan sin parar en la compra de rascas de la ONCE o en las máquinas tragaperras.

Adicciones, afectan a hombres

Explicaron también que aunque las adicciones afectaban más a hombres que mujeres la realidad es que los porcentajes van casi parejos en la actualidad, según los diversos estudios que han realizado. Con todo, las mujeres suelen estar empujando a la rehabilitación de los hombres, son más cuidadoras que cuidadas, y la causa de su juego suele ser bastante diferente.

Trabajos de seguimiento

En los trabajos de seguimiento ha quedado claro que en la mayoría de los casos de mujeres con adicciones hay carencias afectivas importantes y en un porcentaje muy notable, casi un 70 por ciento, estas mujeres sufren violencia en sus casas.

Es, por tanto, un problema en crecimiento y la asociación no llega a todos o todas. Durante 2022 atendieron a 147 personas, de las que 23 eran mujeres con una edad media de 49,59 años en su mayoría casadas.

Empoderamiento

Desde su punto de vista reclaman apoyo para poder trabajar en el empoderamiento de las mujeres, para que puedan adquirir fuerza y seguridad en sus capacidades y puedan abandonar la adicción, así como más iniciativas para erradicar la violencia machista.

Por esas razones acudieron a Juntas Generales con el fin de reclamar que se sigan tomando medidas para combatir las adicciones a través de un mejor conocimiento de ese problema, la formación de las personas que trabajan en esa materia y la ayuda a las niñas, para sensibilizarlas desde pequeñas para n o caer en esa situación.