El empate del viernes contra el Villarreal fue "frustrante". Tanto por haber dejado escapar dos puntos de oro como por cómo fue. "Prefiero perder así que jugando mal, pero es difícil. Los golpes así te dejan enfadado toda la semana. Tenemos que seguir así, haciéndolo bien, y morder más", comenzó Jonny su comparecencia de este martes, dejando claro que el vestuario está "con ganas y rabioso".

Lo positivo, pese a los dos últimos varapalos, es que el equipo "ve que puede conseguirlo", pues "depende de sí mismo". Para el defensor gallego, es momento de "tirar de coraje", más en una fecha como la de este fin de semana. "Cada jornada es importante, pero esta más si cabe. Se enfrentan cuatro de abajo entre sí y debemos intentar aprovechar eso. También colgarnos a los que están por encima", apuntó.

Por dejar la portería a cero pasarán muchas de las opciones del Alavés en Balaídos, lo cual se resiste desde hace tiempo: "Necesitamos ser los dueños del partidos, defender lo más alto posible para que el rival tenga menos ocasiones. Y luego estar acertados nosotros -los zagueros- a nivel individual. Hay que salir a morir para no encajar gol". La última vez en Liga fue ante la Real Sociedad, el 6 de diciembre.

EL CELTA, UN RIVAL ESPECIAL

El del domingo, asimismo, no será una cita más para Jonny. El defensor babazorro vuelve a la que fue su casa por primera vez, salvo por un amistoso con la selección gallega, desde que salió del Celta en 2018. "Es un partido especial, claro. Estoy contento de jugar allí, con mi familia y amigos apoyando desde la grada. Ahora bien, pienso más en esa necesidad de ganar que en lo individual", admitió.

Preguntado por las virtudes del Celta, el 17 albiazul respondió que se trata de una escuadra "aguerrida defensivamente", que "se junta bien atrás, quiere el balón y cansa mentalmente" a sus rivales. También cuenta con un grupo "mezclado con veteranos y jóvenes". En definitiva, un reto de altura. "Son muy completos, y están donde se merecen. Es un campo difícil", agregó.

Jonny, contra la Real. Pilar Barco

Jonny, eso sí, espera que su compromiso europeo pese a nivel físico. Ahí el Alavés debe exigir a los de Claudio Giráldez: "Tienen un duelo exigente, con viaje de por medio. A ver si llegan cansados, aunque es cierto que cuentan con un técnico que rota. Sea como fuere, debemos centrarnos en lo nuestro". Los vigueses se miden con el Olympique de Lyon el jueves, en la vuelta de octavos de Europa League.

"CÓMODO" A NIVEL INDIVIDUAL

Otra de las cuestiones que se le plantearon al zaguero alavesista fue su constante cambio de posición. Esta temporada ya ha jugado en ambos laterales y, últimamente, también de central, dado el escaso margen de maniobra que tiene Quique Sánchez Flores atrás. "Me siento cómodo, la verdad. Desde pequeño he sido un jugador polivalente para todos los entrenadores y estoy contento de que el míster confíe en mí", comentó.

Sobre su importante carga de minutos -es el tercer albiazul con mayor participación-, el futbolista gallego afirmó que no es ningún problema. Al contrario, piensa que, cuanto más juegue, más preparado va a estar. Su responsabilidad es "trabajar durante la semana" para estar lo mejor posible, "al cien por cien" cuando llegue el partido. Solo Nahuel Tenaglia y Antonio Sivera le superar en este sentido.

Finalmente, Jonny reflexionó sobre la llegada de Sánchez Flores al Alavés: "La adaptación está siendo muy buena desde el primer día, tanto con él como con su cuerpo técnico. Y tampoco nos queda otra, pues los partidos se nos echan encima. A nivel de dibujo, el cambio se nota más en defensa que en ataque. Jugamos con una línea más adelantada cuando tenemos en balón y, cuando no, buscamos superioridad en el área".