Si la felicidad no es el destino, sino el camino, Eneko Asurmendi y Maite Salazar han podido disfrutar de este camino durante dos años. En realidad, la pandemia les ha impedido ejercer y ser Celedón y Edurne txiki en las fiestas de la Blanca, pero en la categoría infantil, han sido elegidos durante dos años para ser estos protagonistas en La Blanca y en el recuerdo y mimo de los gasteiztarras se quedan: "He sido Edurne txiki dos años, aunque no lo haya podido disfrutar, pero nos han elegido dos años y esto es algo que no ha ocurrido nunca", se consuela Maite.

Son risueños, alegres, y optimistas. También maduros para afrontar sus desilusiones. Tienen 14 y 15 años, respectivamente, y recuerdan el día en el que fueron elegidos como Celedón y Edurne txiki con especial mimo. Cada uno ha superado el no poder disfrutar de ese día a su manera, pero ambos han pasado el testigo con orgullo.

Recientemente, desde el Ayuntamiento de Vitoria, junto a la Comisión de Blusas y Neskas, le ha dado un solemne agradecimiento y ha querido hacerles un reconocimiento en la casa consistorial donde ambos recibieron varios obsequios y un paraguas, de la mano del alcalde de Gasteiz, Gorka Urtaran, y la concejala de Educación y Cultura, Estibaliz Canto. "Se os ha privado de poder disfrutar de un día entrañable y estoy seguro de que el destino os devolverá lo que ahora os ha quitado", les aseguró el alcalde.

Y es que Eneko Asurmendi y Maite Salazar esperaban al 7 de agosto llenos de ilusión. Habían sido elegidos para que por un día fueran Celedón y Edurne, bailarían el Agurra juntos y pasearían por la ciudad junto a Gorka Urtaran, pero la pandemia del coronavirus también se llevó esos planes por delante. Volvieron a mantener y recobrar esas ilusiones para este año, donde volvieron a ser elegidos, pero el covid-19 volvió a dar una sacudida de realidad y tumbó nuevamente la oportunidad de ambos. Ahora, por la edad de ambos, han tenido que pasar el testigo, pero lo han hecho con orgullo y admiración, aunque también con algún ápice de resignación. "No pasa nada, lo importante es que no volvamos a recaer en los casos de contagios de coronavirus, Vitoria no estaba preparada para celebrar fiestas, necesitábamos más tiempo para ser capaces de prevenir los contagios del coronavirus y eso ha sido lo importante. Lo demás es secundario", dice con madurez Maite.

Eneko se enteró en las navidades de 2019 para 2020 que había sido el elegido. Recuerda el momento con mimo, con detalle, asegura que fue su aita quien le dio la noticia, que fue su mejor regalo. "¡Qué alegría me dio!", dice. "Salíamos en la cuadrilla de Blusas, por eso me apuntó", especifica. Cuando se enteró de la noticia decidió compartir su emoción, su felicidad y una de las primeras cosas que hizo fue contárselo a sus amigos. "Sabían que iba a aprender mucho de esa experiencia y que se iban a poner contentos", dice. "Ibamos a dar un paseo con Gorka (Urtaran) vestido de Celedón. Además, en la plaza Nueva íbamos a hacer Maite y yo el Agurra y también íbamos a ir a comer por ahí", dice. "Iba a ser un día super especial y bonito", matiza. El traje ya lo tenía comprado; el que utiliza en su comparsa. Y el Agurra, según confiesa, lo sabía de antemano -se lo aprendió para las bodas de oro de su aitite y amama-. Pero "estaba ilusionado con volver a ensayarlo", dice. Después, vino la pandemia del coronavirus y a medida que pasaron los meses él ya se imaginó el desenlace para esta historia: "Al final se anunció: no habría fiestas. Menudo desplome", dice. La ilusión la depositó para 2021. "Al final me he quedado sin ese día, ya no puedo, soy mayor", dice.

La historia de Maite es similar. Confiesa que desde pequeña es fan incondicional de las fiestas de La Blanca y que, año tras año, disfruta con la subida y la bajada de Celedón. Por eso, para ella era un honor representar a Edurne txiki.La sorpresa de su tío

En su caso, fue su tío quien le dio la sorpresa. Asegura que se puso muy contenta y llena de ilusión, ya que es un día donde "se pasea y nos ven y estamos con muchos niños", dice. Con esa misma ilusión comenzó sus preparativos del Agurra en marzo, junto a Eneko. Tuvieron esa primera cita para comenzar con los preparativos, pero, sin darse cuenta, se convirtió también en la que sería la última. Tras esa cita, llegó el confinamiento y con ello la asimilación. "Entendí que ese año no era para fiestas", reconoce. Eso sí, mantuvo y depositó la energía para 2021, pensó que, tal vez, este año la situación de alerta sanitaria habría mejorado y entonces sí, sería su año, "pero tampoco ha podido ser".

Sin embargo, en el caso de Maite no ha dejado espacio ni para la decepción. Asegura que son muchas las cosas a las que se han tenido que renunciar por el bien social y que esa ha sido en todo momento la prioridad, por lo que no se ha llevado disgusto por no poder disfrutar de su día. "Me hubiera gustado celebrar ese día, disfrutar de ser Edurne por un día, de vivir las fiestas de Vitoria de una manera diferente. Pero no ha podido ser y no pasa nada, seguiré de cerca a mi sucesora", concluye.