¿Cómo llevan en la txaranga estos primeros días festivos?

-Muy bien. Es nuestro cuarto año en fiestas con la cuadrilla de Los Bainas y estamos muy a gusto, nos tratan muy bien. Se están rejuveneciendo y se nota ambiente en la cuadrilla.

¿La gente respeta su trabajo o les toca aguantar a alguno un poco pasado de vueltas?

-En general sí, aquí a los músicos nos tratan con bastante respeto y mucha tranquilidad. Sí que es verdad que a veces durante el paseíllo hay mucha gente y con el alcohol... Ya sabes, pero se trabaja a gusto.

¿Alguna canción estrella o el público sigue tirando por los clásicos?

-Aquí gusta mucho saltar en el paseíllo, así que te piden sobre todo canciones para saltar y bailar, aunque si estuviéramos todo el rato tocándolas la gente acabaría agotada. Me sorprende por ejemplo que a la gente le gusta mucho el Ay Simón, Simón. Se vuelven locos con estas canciones.

¿Tienen tiempo de disfrutar de las fiestas más allá del trabajo?

-Alguno más que otro, unos son más valientes y se animan más. Por la noche tenemos ronda nocturna de 0.00 a 3.00 horas, así que cuando acabamos a esa hora si libramos por la mañana se puede salir un ratillo.

Al menos el saxo no es de los instrumentos más pesados de llevar.

-La verdad es que es un instrumento cómodo, o al menos más cómodo para tocar que otros, sobre todo para la boca. El trombón, la trompeta o el bombardino son los que más sufren, además de los más pesados.

¿Cómo es un día normal en fiestas para ustedes?

-El día 5 por ejemplo empezamos a las 9.00 horas, estuvimos toda la mañana con la cuadrilla, luego cogimos fuerzas en el almuerzo, paseíllo de ida y vuelta y luego ronda nocturna hasta las 3.00 horas.

¿Y le quedan ganas de repetir año tras año?

-Sí, sin problema. Y eso que nosotros somos doce integrantes y yo con 35 años soy el mayor de todos.