Síguenos en redes sociales:

Mariona TerésActriz

"Con 40 años, y sin tener un cuerpo normativo, hacer un protagonista es potente"

La 1 ha estrenado en prime time ‘Barrio Esperanza’, una comedia social de humor ácido y tono vitalista ambientada en un colegio público. La serie pone el foco en las segundas oportunidades y aborda, con humor y sensibilidad, los retos del día a día dentro y fuera de las aulas [Texto: carlos resa]

"Con 40 años, y sin tener un cuerpo normativo, hacer un protagonista es potente"Juan Miguel Herrero

Mariona Terés (Barcelona, 1985) lidera el reparto de la serie Barrio Esperanza, en el papel de Esperanza, una mujer que pasó media vida equivocándose: eligió mal a sus parejas, a sus compañías y, sobre todo, cometió el error de intentar cruzar cuatro kilos de droga por la aduana de un aeropuerto. Sus decisiones la llevaron a pasar por varios centros penitenciarios. Sin embargo, durante su última condena decidió dar un giro a su vida, volver al punto de partida y retomar su sueño: ser maestra.

Cuándo llegó a sus manos el guion, ¿qué fue lo primero que le hizo decir sí?

Cuando me llamaron, no me lo pensé dos veces. Primero, porque por primera vez estaban confiando en mí la televisión pública y Globomedia. Con 40 años, y sin tener un cuerpo normativo, hacer un protagonista me parecía algo muy potente, y me encantó. De hecho, no sé si dije que sí antes o después de leerme el guion, fíjate. Pero cuando lo leí, lo que más me atrajo fue el personaje. Es precioso, la verdad. Es la típica amiga que todos querríamos tener.

Esperanza es una mujer que cometió errores en el pasado, los pagó y busca empezar de cero. ¿Fue complejo ponerse en su piel?

Lo que más me costaba era estar en escucha, ser empática. Creo que eso fue lo más difícil, porque ahora mismo vivimos en una sociedad cada vez más individualista, con mucho ego, y nos cuesta pararnos a mirar lo que tenemos delante. Tenía que hacer ese ejercicio de escucha, de observar al otro, y eso me gustó muchísimo, porque yo pensaba que era una persona muy empática, y me di cuenta de que, a lo mejor, lo estaba perdiendo un poco con toda esta vorágine.

"Sí creo en las segundas oportunidades"

Hay una pregunta incómoda que atraviesa la serie: ¿estamos preparados para dar segundas oportunidades o solo nos gusta decir que lo estamos?

Creo que nos gusta decir que estamos preparados, pero cada vez somos menos empáticos, juzgamos más y estamos prejuzgando todo el tiempo. Aun así, yo sí creo en las segundas oportunidades.

La acción se sitúa en un colegio público de barrio. ¿Qué tiene ese espacio que lo convierte en un escenario tan potente para contar historias?

Creo que los colegios y los institutos funcionan muy bien en la ficción. Ya lo hemos visto en muchas series a lo largo de nuestra vida, y creo que es porque es algo que todo el mundo entiende. Todos hemos pasado por ellos, y eso genera empatía y facilita que conectes con la historia.

¿En qué momento siente que un personaje empieza a ser suyo?

Desde el momento en que leo el personaje en casa ya empiezo a trabajarlo. De forma intuitiva, me lo llevo a lo personal, a lo que se parece más a mí, a lo que he podido vivir o a lo que entiendo del personaje desde la primera lectura. Luego lo desarrollas con el director, lo hablas, lo trabajas… Pero siempre hay algo muy intuitivo al principio. Y al final, siempre vuelvo a esa primera intuición que tuve, porque siento que no me falla.

Con el paso del tiempo, ¿qué ha aprendido sobre su forma de trabajar que al principio no sabía?

He aprendido mucho sobre la comedia. No era muy consciente de que la mía es muy natural, porque en mi vida real soy muy personaje: muy expresiva, sobre todo con la cara. Eso lo he ido entendiendo con los años, también gracias a la mirada de la gente de mi entorno, al hacerme consciente del personaje que soy y de que hago gracia. He aprendido mi comedia desde ahí, desde el trabajo y desde la vida real. Y con el tiempo también he ganado confianza en mí. Trabajar te da confianza, te da tablas. Hace años, si me pedían llorar, me bloqueaba y era imposible. Ahora ya no, ya sé llorar (risas).

“El drama me gusta muchísimo y lo disfruto, y la comedia más llevada al límite también creo que sería capaz de hacerla”

¿Dónde se siente más cómoda en la comedia, en el drama o justo en ese punto intermedio donde todo se mezcla?

Creo que en ese punto intermedio. También es lo que más he hecho y donde mejor me manejo. El drama me gusta muchísimo y lo disfruto, y la comedia más llevada al límite también creo que sería capaz de hacerla y sería muy divertido, pero me da cierto miedo arriesgar. Necesitaría tener delante a un director que apostara por mí, porque me impone bastante. Sí que lo he hecho en la escuela y en teatro; de hecho, ahora mismo estoy en una obra en la que mi personaje es muy de ese tipo y lo llevo al límite. Pero en cámara todavía no tengo esa confianza y me da un poco de respeto.

¿Qué tipo de papeles le hacen crecer más como actriz?

Creo que los personajes que te obligan a irte muy lejos, los que no tienen nada que ver contigo. A la vez, creo que a veces son los más fáciles de hacer, pero también de los que más aprendes. No solo a nivel interpretativo, sino a nivel personal, porque te ayudan a entender otras personalidades y otros caracteres.

Por cierto, ha trabajado en varias serie de los Javis, ¿le pilló por sorpresa su separación?

Sí, no lo sabía, pero en el fondo lo entiendo perfectamente. Llevan un montón de años juntos, trabajando y conviviendo, y eso, a día de hoy, me parece muy complicado. Y me parece genial, mientras ellos estén bien. Además, se admiran muchísimo, se quieren, y creo que han sabido colocarlo todo en un sitio muy sano.