Dani de la Torre, director de 'Zeta': “Hacer una película de espías al estilo Bond era mi sueño”
El director gallego Dani de la Torre (Monforte de Lemos, 1975) estrena en Prime Video su nuevo thriller, ‘Zeta’, protagonizado, entre otros, por Mario Casas, Luis Zahera y Mariela Garriga
La película Zetaarranca con el asesinato simultáneo de cuatro exoficiales de inteligencia en distintas embajadas del mundo. La investigación del CNI destapa entonces un vínculo común: todos participaron, hace 35 años, en la secreta Operación Ciénaga, desarrollada en Colombia. Para encontrar al único agente que sobrevivió a aquella misión, el servicio de inteligencia recurre a su mejor hombre, Zeta, que pronto descubrirá que no es el único tras la pista.
¿Cómo surgió el guion?
Todo comienza cuando María Contreras, responsable de ficción de Amazon Prime, me comenta que le gustaría hacer algo conmigo. Ya habíamos trabajado juntos en El Desconocido y nos quedamos con ganas de volver a colaborar. Cuando ella pasa a encargarse de la ficción en Prime, me llama y me dice que le proponga una historia, y aproveché la oportunidad. Mi sueño era hacer una película de espías y agentes secretos, al estilo Bond, pero de aquí y pegada a la realidad, sin irnos a la comedia ni a otros géneros. Quería hacer una historia de aventuras, espionaje y thriller. La idea le gustó mucho y, en paralelo, yo llevaba tiempo intentando convencer a Oriol Paulo para que escribiera algo para mí, es un auténtico mago del suspense. Cuando aceptó fue una noticia maravillosa. Él se trajo también a Jordi (Vallejo), con quien trabaja habitualmente, y entre los tres desarrollamos la idea de Zeta.
¿Cómo definió el tono visual de la película una vez creada la historia?
Ante todo, queríamos que el viaje fuese espectacular, como estamos acostumbrados a ver en las películas de agentes secretos. Queríamos que nuestro Zeta también se caracterizara por eso: por viajar a distintos países y vivir culturas diferentes. Hoy en día el mundo está globalizado y los agentes tienen que estar moviéndose continuamente, así que partíamos de esa base. Hemos rodado en lugares como las favelas de Río de Janeiro, en Brasil, o en Tallin. Nos parecía ideal que el público viviera lo que estábamos viviendo nosotros.
¿Cómo fue rodar en esos lugares?
Te lleva a una estética diferente. Son lugares muy marcados: la colorimetría, el calor, el frío… Todo eso te da texturas que no consigues en un plató. Por otro lado, también está el componente de la época, porque en la historia hablamos de la Colombia de los años 80. Ahí la documentación ha sido muy potente y queríamos diferenciarlo también en la escala visual de la película. La idea era que, cuando el espectador viera esa Colombia, realmente viajara hasta allí. Por eso hicimos un trabajo muy intenso de recreación visual. Queríamos que el personaje se fusionara con los lugares por los que vive y transita, y que eso se transmitiera. Para conseguirlo hay que rodar allí; y si no es posible, hay que recrearlo muy bien. En ese sentido, el trabajo de todos los departamentos de la película fue muy exigente y muy potente.
¿Cómo trabajó con Mario Casas su personaje?
En el caso de Mario, partíamos de una premisa muy potente: un personaje que descubre algo personal muy fuerte y que, a partir de ahí, tiene que afrontar una misión muy importante. Ese punto de partida provoca un shock muy grande en el personaje de Mario.
¿Qué aspectos del desarrollo psicológico de Zeta le parecieron más desafiantes de dirigir?
Es una historia muy compleja, porque no parte de la idea de una película de agentes al uso. La misión que le encargan a Zeta está directamente relacionada con su vida personal, y eso ya supone un shock para el propio personaje. A Zeta le encomiendan encontrar a un agente secreto retirado al que buscan para matar. En ese momento descubre que ese hombre es su padre, alguien a quien él creía muerto desde que era pequeño. De pronto se da cuenta de que va a conocer a su verdadero padre... Imagínate el impacto de tener que ir a buscar y proteger a un hombre que supuestamente estaba muerto y que, además, resulta ser su padre.
La premisa, en ese sentido, es muy potente.
Todo esto afecta profundamente al personaje de Zeta. Lo vuelve más vulnerable, le hace dudar más y le coloca en un conflicto interno constante. Ya no actúa solo desde la profesionalidad del agente, sino que hay una parte personal que le empuja a querer entender su propia historia: qué pasó, por qué ese hombre se fue... Ese choque entre su deber como agente y su necesidad personal de respuestas añade muchas más capas al personaje y hace que la historia resulte más interesante.
¿A qué retos de producción se enfrentó?
Tuvimos muchas dificultades. Nosotros estamos acostumbrados a trabajar muy rápido aquí y, cuando sales a rodar a otros países, no siempre la idiosincrasia del lugar facilita ese ritmo. Por ejemplo, cortar calles en Tallin para rodar una persecución de coches es complicado. Aun así, fueron muy profesionales y lo hicieron muy bien, pero nosotros solo teníamos un día y medio para rodar toda esa secuencia.
Y luego están las condiciones de rodaje.
En Tallin estábamos trabajando a temperaturas bajísimas, y poco después nos fuimos a Brasil a rodar en las favelas, con todo lo que eso implica: calor de casi 40 grados, muchísima humedad y un entorno complicado. Pero al mismo tiempo es algo muy especial para el equipo y para los actores. Estás allí, comes allí, ves a la gente armada por la calle y sientes que estás en otro mundo, casi dentro de la propia película. Todo eso le da mucha verdad a lo que estás contando.
Toda una experiencia lo de la favela...
Desde el punto de vista logístico es complicado. Mover todo el equipo de rodaje por una favela no es sencillo: no son calles amplias como en otras ciudades, hay recovecos por todas partes y a veces te encuentras rodando prácticamente dentro de las casas de la gente, saludando a los vecinos mientras siguen con su vida cotidiana. Era todo un poco caótico, pero también maravilloso. La verdad es que fue una experiencia brutal.
Temas
Más en Cine y Televisión
-
Palomitas con... el anime de 'Wind breaker' y los macarras con chupa
-
‘Vida perra’, la serie que traslada nuestro mundo a un pipicán
-
La publicidad del Mundial de Fútbol 2026 provoca un choque entre RTVE y las televisiones comerciales
-
La nueva ‘Expediente X’ ya tiene a los sucesores de Mulder y Scully