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Melanoma acral: un desconocido cáncer de piel que aparece en palmas de las manos, plantas de los pies y uñas

Una investigación de Osakidetza concluye que afecta, sobre todo, a mujeres con una edad media de 67 años y su difícil y tardía detección complica el tratamiento y la curación

Melanoma acral: un desconocido cáncer de piel que aparece en palmas de las manos, plantas de los pies y uñasHospital Galdakao-Usansolo

La vida de Olaia Martínez cambió drástica y repentinamente en 2021. Con 40 años, psicoterapeuta de profesión y madre de una niña de dos años y medio, llevaba un tiempo con la uña del dedo pulgar de la mano izquierda "cuarteada y con una línea marrón en la base" que relacionaba con un accidente doméstico de varios años atrás "cuando me pillé el dedo con la ventana de la cocina". Sin embargo, no acababa de curar. "La mancha iba creciendo, la uña se me enganchaba en la ropa y ya me empezaba a molestar". Un día cansaba de esa incomodidad decidió acudir al médico de Atención Primaria y fue derivada a la dermatóloga de su Centro de Salud que, en una primera valoración, consideró que se trataba "de una verruga que me estaba creciendo bajo la uña". Aún así, había dudas y fue remitida al servicio de dermatología del Hospital del Galdakao Usansolo. 

Allí, tras una serie de pruebas, llegó el peor de los diagnósticos: melanoma acral. "Se trata de una variante de difícil diagnóstico, menos visible y de más difícil detección", indica su doctora Maider Pretel, dermatóloga de la Unidad de Melanoma del Hospital de Galdakao-Usansolo. Su particularidad es que "se localiza exclusivamente en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las uñas" y, además, no está relacionado con la exposición a la radiación solar ni afecta exclusivamente a personas con piel clara. 

Mujeres de 67 años de media 

Con motivo del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, que se celebra este sábado 13 de junio, el Servicio de Dermatología de la OSI Barrualde-Galdakao quiere poner el foco en este desconocido tipo de melanoma y ha dado a conocer los resultados del estudio realizado por los profesionales de Osakidetza con la totalidad de los pacientes diagnosticados en la comarca de Barrualde-Galdakao durante las dos últimas décadas. Se trata, además, del Trabajo Fin de Grado con el que la estudiante universitaria de Medicina, Ane Aldama Gainza, ha obtenido Matrícula de Honor y cuyas conclusiones ha detallado si directora Ana Orbea Sopeña, Dermatóloga y profesora de la EHU. En concreto, han sido revisados un total de 49 casos y los resultados permiten extraer tres conclusiones. "El perfil mayoritario corresponde a mujeres en un 63% de los casos, con una edad media de 67 años en el momento del diagnóstico", ha precisado. Además, "en siete de cada diez casos (69%), el melanoma acral se localiza en las plantas de los pies, sobre todo en el talón, o en las palmas de las manos". El 31% restante se manifiesta en las uñas, afectando de forma principal al primer dedo tanto de la mano como del pie.

Lo más preocupante de este tipo de melanoma es que "la evolución media de la lesión, antes de ser diagnosticada es de 5 años" cuando alcanza ya un tamaño medio de casi dos centímetros" y el retraso en el diagnóstico es un tiempo vital perdido para su tratamiento y la recuperación dep paciente. En este sentido, el estudio determina que "tras el diagnóstico, la tasa de supervivencia global a los cinco años se sitúa en el 70%", ha precisado Orbea Sopeña.

La detección precoz es determinante

Por todo ello, la detección precoz se convierte en el factor determinante para lograr un pronóstico favorable y una mayor sostenibilidad de los recursos terapéuticos. Y si, tal y como refleja la investigación liderada por la OSI Barrualde-Galdakao "actualmente, transcurren entre 3 y 7 años desde la aparición de la primera lesión hasta que se realiza el diagnóstico", es imprescindible "dar a conocer este tipo de melanoma, reforzar la vigilancia y la detención precoz", ha incidido la doctora Maider Pretel.

Difundir sus síntomas y concienciar a la población es el objetivo de la difusión de este tipo de cáncer de piel. "Hay que incluir las manos y los pies en las rutina de autoexploración de lunares, prestando especial atención a las zonas interdigitales y a las uñas". En este último caso, hay que consultar al médico de Atención Primaria si se observa "una línea de color marrón o negro que mida más de 3 mm de ancho", han precisado las especialistas.

Es la variante que atacó a Olaia Martínez que, además, "fue un caso atípico, por su juventud y porque a penas se apreciaba la línea", recuerda la dermatóloga de la Unidad de Melanoma del Hospital de Galdakao-Usansolo, Maider Pretel. En el caso de esta paciente, tras el diagnóstico fue necesaria la amputación de la primera falange del pulgar de la mano izquierda y, a partir de ahí, su evolución fue positiva hasta el punto de que no requirió ningún tratamiento de inmunoterapia. Ahora, desde la distancia, "me considero una afortunada" porque, tras el diagnóstico, "todo fue muy rápido y no necesité ni quimioterapia ni radioterapia", explica Olaia.

Aún así, no puede evitar emocionarse al recordar el inicio de todo el proceso. "Te encuentras perdida, no saber cómo va a ser todo y el resultado final" y más que luchar contra el cáncer "tuve que luchar contra mis propios pensamientos", reconoce. Su pronóstico es muy bueno y favorable y, por ello, su testimonio es vital. "Es fundamental que haya labor de investigación y que los médicos de Atención Primaria estén formados e informados", incide para poner también el foco en la importancia de "difundir entre la población esta variante del melanoma".