El asunto de la migración, que ha estado presente en casi todas las intervenciones que ha realizado el Papa tanto en Madrid como en Barcelona, ha adquirido un rol monográfico en cuanto ha pisado suelo canario, donde desarrolla la última etapa de su visita al Estado español. Nada más aterrizar en el archipiélago, León XIV se ha dirigido al puerto de Arguineguín, destino de muchas embarcaciones procedentes de la costa africana repletas de personas que viajan en condiciones dantescas en busca de una vida mejor que, no en pocas ocasiones, pierden en aguas del océano. Allí, ha escuchado relatos desgarradores de migrantes que han vivido en primera persona experiencias durísimas. Por ello, el Pontífice ha llamado a Europa a hacer "examen de conciencia" ante el drama migratorio para que el Mediterráneo y el Atlántico dejen de ser "cementerios sin lápidas" y ha advertido de que la dignidad humana "no tiene pasaporte".
"Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante", ha clamado el Pontífice este jueves desde el mismo "muelle de la vergüenza", denominación que hacer referencia al campamento con miles de inmigrantes que se formó en el recinto portuario de Arguineguín, donde pernoctaron hacinados durante el verano del año 2020.
"No podemos acostumbrarnos a contar muertos", recalcaba el Papa Prevost, recordando que "la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera". En este sentido, hizo autocrítica al advertir a la Iglesia de que "no puede desentenderse" de la realidad de las personas migrantes que intentan llegar a las costas en pateras. En su opinión, la institución que él preside "no puede permanecer muda ante quienes son abandonados a sus aguas" y la acogida del migrante "no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios". "No podemos luego pasar de largo ante los cayucos y las pateras", ha agregado.
Además, ha pedido empatía y ha apuntado que solo cuando el migrante deja de ser "una categoría y una cifra", cuando se comprende que a cualquiera podría tocarle ser esa persona migrante, solo entonces, "la conciencia se queda sin excusas".
A su vez, ha advertido de las "mafias" dirigiéndose directamente a sus potenciales víctimas, las personas que están dispuestas a todo por salir de África rumbo a Europa. "No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son cantos de sirenas, son industrias de muerte", ha aseverado.
León XIV ha pedido "vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra".
Por todo ello, ha hecho un llamamiento a quienes tienen en sus manos responsabilidades decisivas -autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales-, y a las comunidades cristianas y de demás tradiciones religiosas. "No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?", ha planteado .
Asimismo, ha recalcado que las personas migrantes "no son números ni expedientes" y ha defendido su derecho a "no tener que migrar", a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños".
Precisamente, este viernes 12 de junio entra en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo que, según ONG como CEAR, Save the Children o Médicos Sin Fronteras, "será desvastador". "Podemos anticipar las inevitables repercusiones médica de un mayor número de personas atrapadas, detenidas y privadas de seguridad y protección en toda Europa, tanto en el mar como en países no pertenecientes a la UE", advirtieron recientemente. Un total de 13 entidades han exigido este jueves al Gobierno español transparencia en la aplicación del pacto.