La Clásica Araba Vitoria-Gasteiz celebrará este sábado su séptima edición consolidada como una de las pruebas de referencia del calendario estatal de ciclismo júnior. Cerca de 200 corredores repartidos en 26 equipos procedentes de nueve comunidades autónomas y, por primera vez, un conjunto francés, tomarán la salida en una cita que volverá a ser puntuable para la Copa de España de la categoría.
La carrera, organizada por Inurri Sport Club Deportivo, partirá a las 11.00 horas desde Aretxabaleta y afrontará un recorrido de 140 kilómetros y 2.000 metros de desnivel acumulado. El trazado incluirá dos ascensiones al Puerto Vitoria y tres pasos por el Zaldiaran, un perfil selectivo que volverá a exigir el máximo esfuerzo a los jóvenes ciclistas.
Durante la presentación celebrada este jueves, la diputada foral de Cultura y Deporte, Ana del Val, destacó el crecimiento que ha experimentado la prueba desde su creación y el papel que desempeña en la promoción del ciclismo base.
“Estamos hablando de chicos que están empezando, que vienen con ilusión y que encuentran aquí una oportunidad real para competir, aprender y seguir dando pasos hacia el ciclismo profesional”, señaló.
Por su parte, la concejala de Deporte y Salud, Ana López de Uralde, animó a la ciudadanía a acercarse a la salida y la llegada para disfrutar de una prueba ya consolidada como referente del ciclismo juvenil.
Cantera de élite
Uno de los aspectos que más se destacó durante la presentación fue la capacidad de la Clásica Araba Vitoria-Gasteiz para servir de escaparate a los futuros profesionales. En apenas seis ediciones, varios corredores que brillaron en las carreteras alavesas han terminado dando el salto a equipos de primer nivel del ciclismo internacional.
Entre ellos figura el alavés Gorka Corres, tercero en la edición de 2023 y profesional esta temporada con Caja Rural; Hugo de la Calle, tercero en 2022 y actualmente en Burgos Burpellet BH; Enekoitz Azparren, vencedor de la primera edición y hoy integrante de Euskaltel; Adrià Pericas, ganador en 2024 y corredor del UAE Team Emirates; y Eñaut Urkaregi, vencedor hace un año y recientemente incorporado a Lidl-Trek.
También se mencionó el caso de Igor Arrieta, segundo clasificado en la edición inaugural de 2020, quien recientemente logró una victoria de etapa en el Giro de Italia, confirmando el papel de la prueba alavesa como plataforma de lanzamiento hacia el profesionalismo.
Recorrido exigente
El director técnico de la carrera, David Cotillas, explicó que el recorrido mantendrá el formato de la pasada edición, con paso por el Condado de Treviño, Baroja, Villanueva Tobera y Okina antes de afrontar las ascensiones decisivas. Además, señaló que los dos primeros pasos por las metas volante serán puntuables para los sprints.
Cotillas advirtió que las altas temperaturas previstas para la jornada podrían convertirse en un factor determinante en el desarrollo de la carrera. “La hidratación, la alimentación y la gestión del calor serán claves”, apuntó. El responsable técnico destacó también el alto nivel de participación y recordó que la prueba de llega en un momento importante de la Copa de España, cuando apenas restarán dos carreras para finalizar la clasificación.
La séptima edición contará con 189 corredores inscritos, muy próxima al límite de 200 participantes establecidos por la organización. Para garantizar el desarrollo de la prueba, más de un centenar de voluntarios colaborarán en el dispositivo junto a la Policía Local, la Ertzaintza y la Guardia Civil. La cita alavesa volverá a ser un escaparate para los jóvenes talentos que aspiran a dar el salto al ciclismo profesional.