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Accidente con cinco fallecidos en Elgoibar: la tragedia vuelve a golpear Debabarrena

El accidente de este miércoles revive otras tragedias vividas en Elgoibar y Eibar

Accidente con cinco fallecidos en Elgoibar: la tragedia vuelve a golpear DebabarrenaGorka Estrada / Efe

El grave accidente de tráfico ocurrido este miércoles en la autopista AP-8 a su paso por Elgoibar, que se ha cobrado la vida de cinco personas tras colisionar una furgoneta y un camión cisterna, ha vuelto a sumir a la comarca del Bajo Deba en un profundo estado de conmoción que no es nuevo. A lo largo de las últimas dos décadas, las carreteras que atraviesan Debabarrena, como la AP-8 y N-634, han sido escenario de violentos siniestros viales que han segado la vida de jóvenes vecinos y estudiantes.

1991: cuatro ertzainas fallecen en Eibar

La memoria de la siniestralidad en las carreteras de la comarca guarda un doloroso precedente que guarda importantes paralelismos con lo vivido este miércoles. El 7 de noviembre de 1991, cuatro agentes de la Ertzaintza fallecieron y uno más sufrió heridas de gravedad al precipitarse al vacío el coche en el que viajaban cuando atravesaban el viaducto de Azitain. Aquel jueves por la tarde, el coche en el que viajaban cayó sobre una ladera y dio varias vueltas de campana antes de quedar panza arriba junto al río.

El siniestro se produjo a primera hora de la tarde y la investigación concluyó que una mancha de aceite que se encontraba en la calzada fue la que hizo resbalar sin control al Renault 19 en el que se desplazaban los cinco ertzainas.

En el momento del accidente, los agentes se dirigían a Errenteria, por cuya comisaría pasaban antes de prestar servicios de seguridad en el Palacio Foral de Donostia.

2010: cuatro jóvenes fallecidos entre Elgoibar y Maltzaga

La noche del jueves 8 de abril de 2010 quedó marcada como una de las fechas más negras en la memoria colectiva de Eibar y Elgoibar. Alrededor de las 20:30 horas, un turismo Volkswagen Golf ocupado por cuatro jóvenes eibartarras invadió el carril contrario en la N-634, en el tramo que conecta Elgoibar y Maltzaga, colisionando frontalmente contra una furgoneta Volkswagen Transporter. La violencia del choque frontal fue devastadora: el turismo quedó completamente destrozado y sus cuatro ocupantes atrapados en un amasijo de hierros, lo que obligó a activar el protocolo para Incidentes con Múltiples Víctimas (IMV) y a movilizar a un amplio dispositivo de emergencias, que mantuvo la carretera cortada hasta la medianoche.

La tragedia se consumó con la pérdida de los cuatro jóvenes de la misma cuadrilla, de entre 16 y 20 años de edad. En el mismo lugar del accidente se certificó el fallecimiento de la copiloto y con el paso de las horas, se confirmó el fatal desenlace de sus tres acompañantes en distintos centros hospitalarios: el conductor y otras dos ocupantes. Por su parte, la pareja eibarresa que viajaba en la furgoneta sufrió heridas de diversa consideración, mientras que su hija de dos años resultó físicamente ilesa del percance.

Aquel trágico suceso sumió a Eibar en una profunda conmoción y luto oficial, decretado por su Ayuntamiento, con las banderas ondeando a media asta. La fatalidad se cebó especialmente con el municipio armero esa semana, ya que la dolorosa pérdida de los cuatro jóvenes coincidió en el tiempo con el funeral de Marta Güenaga, una vecina de 30 años que había fallecido días atrás en un atropello en Marruecos.

2015: estudiantes del IMH

Casi un lustro después, el 23 de enero de 2015, la fatalidad volvió a cebarse con la juventud de la zona en un siniestro ocurrido en la variante de Eibar (N-634). A las 8:45 horas, un turismo Seat Ibiza negro en el que viajaban tres estudiantes universitarios que se dirigían al Instituto de la Máquina-Herramienta (IMH) de Elgoibar perdió el control en el interior del túnel de Itzio en sentido Donostia. El vehículo invadió el carril contrario y colisionó frontalmente contra un camión de la marca Man, cuyo conductor resultó ileso pero no pudo hacer nada por evitar el impacto. La brutal inercia del choque proyectó al turismo contra el muro del túnel, dejando atrapados a sus ocupantes.

Como consecuencia del violento choque, fallecieron en el acto dos pasajeros, ambos de 23 años, un navarro vecino de Pamplona y un riojano natural de Calahorra. El conductor del coche, un donostiarra de 26 años, tuvo que ser desencarcelado por los bomberos y trasladado de urgencia en estado crítico al Hospital Donostia, donde permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con múltiples fracturas.

La muerte de los estudiantes reactivó además una controversia política y vecinal en torno a la peligrosidad de la variante de Eibar. El siniestro se produjo apenas un mes después de que las Juntas Generales de Gipuzkoa aprobaran, por unanimidad, una propuesta de resolución que exigía a la Diputación foral la redacción de un informe de siniestralidad y la adopción de "medidas urgentes" en el tramo comprendido entre Asua Erreka y el túnel de Itzio.