En verano, donde las altas temperaturas suelen ser la tónica habitual, hay un problema al llegar la noche: el no poder conciliar el sueño por el tremendo claro del ambiente. Para ello, muchas personas recurren a medios para templar la habitación, siendo los más comunes el aire acondicionado o el ventilador. Sin embargo, lo cierto es que existe un debate sobre cuál es el más recomendable para cuidar de la salud. Así lo explica el cardiólogo José Abellán, un experto en estas temáticas.

Así afecta el ventilador a tu salud

Según explica este experto, los dos aparatos pueden llegar a ser “fantásticos o traicioneros”, dependiendo de cómo se lleguen a usar. “El ventilador parece el ganador si lo enfrentamos al aire: consume poca energía, es sencillo y nos abanica con una brisa fresca simplemente moviendo sus aspas”, apunta.

Al mismo tiempo, asegura que tiene inconvenientes, como el hecho de que desplaza todas las partículas que se concentran en la estancia, como el polvo, polen, microorganismos, alérgenos…., algo fatal para las personas alérgicas.

El ventilador es un elemento que no falta en verano OCU

¿Qué ocurre con el aire acondicionado?

Por otro lado, el aire acondicionado, tal y como cuenta José Abellán, está considerado como “el superhéroe todopoderoso del verano”. Eso sí, los filtros son fundamentales y conviene cuidarlos, porque pueden acumular polvo, ácaros, moho, bacterias y alérgenos.

En estos casos, el especialista sugiere pedir cita a un técnico de aire acondicionado para que pueda cambiar los filtros con frecuencia. Porque, de lo contrario, “no solo sube la factura que tienes que pagar, sino que a gran escala implica más emisiones a la atmósfera”, señala.

Una persona enciende el aire acondicionado Europa Press

Cómo utilizar estos dispositivos para cuidar de tu descanso

Antes de utilizar cualquiera de estos dos elementos, es importante seguir una serie de consejos para que su uso sea eficiente y eficaz. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, y con un uso inteligente se puede conseguir que el descanso sea el ganador.

El primero de ellos es evitar el flujo directo del ventilador o el aire acondicionado con el cuerpo, así como mantener una temperatura diana. Es decir, programar la temperatura del aire para que oscile entre los 24 y los 26 grados.

También es recomendable aplicar la estrategia híbrida. Dicho de otro modo, encender el aire acondicionado una hora antes de acostarse para enfriar la habitación entera. A la hora de dormir, apagarlo y mantener el frescor con el ventilador, pues es mucho más eficiente y saludable.

Por otra parte, la limpieza es otro factor a tener en cuenta. Nada como pasar un paño húmedo por las aspas del ventilador y limpiar los filtros del aire con frecuencia, para evitar problemas respiratorios en el medio-largo plazo.

Y por último, pero no por ello menos importante, es vigilar la deshidratación. Dado que los sistemas tienden a resecar el ambiente, tener a mano un vaso de agua en la mesita del dormitorio es un buen recurso, al igual que usar cacao para los labios y mantener la piel hidratada.