Elba, una mujer navarra de 65 años, sufrió un ictus muy grave a finales de 2025, por cuyas consecuencias permaneció ingresada durante dos meses en el Hospital San Juan de Dios de Pamplona. Hasta ese momento, era una mujer autónoma y acostumbrada a vivir sola. El 21 de enero de 2026 recibió el alta y fue trasladada a su domicilio. Elba regresó a casa como persona dependiente, cuyo cuidado ha asumido por completo su hijo Johan, de 44 años. 

Johan dejó su trabajo, reorganizó su vida y renunció a actividades que antes formaban parte de su día a día. “Sentí que el mundo se me venía encima. Nuestra vida ha cambiado radicalmente. De repente, todo gira en torno a mi madre. Te ves cuidando, intentando hacerlo bien, pero sin instrucciones, sin saber si lo que haces es lo mejor para ella”, confiesa. Había que adaptar la casa, aprender a mover a Elba, saber qué comprar, entender cómo actuar ante cualquier imprevisto... “Y todo sin dejarla sola ni un minuto”, relata Johan. 

En este nuevo escenario vital para Elba y Johan, entró en acción la Escuela de Familias 360, un programa pionero de la Fundación San Juan de Dios de Navarra Servicios Sociales ‘La Granada’. Esta iniciativa ofrece formación, acompañamiento y apoyo a personas cuidadoras no profesionales en el entorno familiar desde un enfoque integral. El proyecto ha sido seleccionado en la primera convocatoria de Ayudas para entidades sociales en apoyo de las personas cuidadoras, impulsada por Cinfa para respaldar a instituciones sociales con el propósito de mejorar la calidad de vida de quienes cuidan de sus familiares. 

Visita de una terapeuta ocupacional

En la Escuela de Familias 360 la capacitación en cuidados y la educación sanitaria se inicia en el hospital y tiene su continuidad en el hogar, con el apoyo profesional de una terapeuta ocupacional, que desempeña esta atención domiciliaria para ofrecer asesoramiento, formación y seguimiento durante varios meses tras el alta hospitalaria. 

La primera visita de Noelia Lus, terapeuta ocupacional del Hospital San Juan de Dios de Pamplona-Tudela, al domicilio de Elba fue mucho más que un encuentro profesional, significó el inicio de un acompañamiento que, para su hijo Johan, ha supuesto “poder respirar un poco, tras meses de incertidumbre”. Noelia también recuerda la primera visita como “un momento de alivio para Johan”. 

Noelia valoró in situ el estado del domicilio, identificó las necesidades reales de Elba y aconsejó los productos de apoyo que podían hacer más seguros y llevaderos los cuidados. Posteriormente, enseñó a Johan técnicas de movilización, pautas de manejo y estrategias para reducir su propia sobrecarga física y emocional. “El objetivo –explica Noelia– es que la persona cuidadora se sienta acompañada y capaz, no solo responsable de la tarea del cuidado”. 

“Sentir que no estoy solo”

La presencia continuada de Noelia, su disponibilidad para resolver dudas y su acompañamiento profesional han evitado la sensación de aislamiento y soledad, tan frecuente entre quienes cuidan en el entorno familiar. Johan reconoce sentir un agradecimiento profundo por disponer de una guía experta: “Me ha dado seguridad. Antes dudaba de cada cosa que hacía. Ahora sé cómo mover a mi madre sin hacerle daño, cómo organizar mejor el día y, sobre todo, siento que no estoy solo”. 

Para Elba, la tranquilidad de ver a su hijo menos desbordado también está siendo parte del proceso de recuperación. Y para Johan, este apoyo externo le está permitiendo recuperar poco a poco algunos espacios de su vida previa, lo que reconoce como fundamental: “Cuidar de mi madre es lo más importante, pero necesitaba encontrar un equilibrio”. 

Historias en primera persona

En una sociedad que envejece, cuidar de nuestros mayores forma parte de la realidad de miles de familias. Una labor imprescindible, pero muchas veces invisible. Para apoyarles, darles voz y reconocer su labor, Cinfa promueve el movimiento por los cuidados. Si cuidas de un familiar mayor y quieres compartir tu testimonio, te invitamos a escribir a cuidados@cinfa.com

El caso de Elba y Johan es uno de los primeros dentro de la Escuela de Familias 360 de la Fundación San Juan de Dios y refleja la esencia de la iniciativa: acompañar, capacitar y sostener a quienes cuidan, reforzando su bienestar y favoreciendo que las personas dependientes puedan permanecer en su entorno con dignidad y calidad de vida. “A mi madre y a mí nos une una vida entera juntos. Ella siempre estuvo para mí y ahora me toca estar para ella. Este acompañamiento no solo mejora la vida de quienes cuidamos: nos devuelve la tranquilidad, la confianza y la fuerza para seguir adelante”, valora Johan.

Cuidar como tarea humana

Escuchar, visibilizar y mejorar la calidad de vida de las personas cuidadoras de mayores en el entorno familiar es un propósito compartido por la Fundación San Juan de Dios y por Cinfa, que respalda el programa Escuela de Familias 360 con una ayuda económica de 60.000 euros en un periodo de dos años para el desarrollo de las diferentes fases del proyecto, que está previsto que dé apoyo a 100 personas en Navarra. 

Desde su modelo innovador e integral, esta iniciativa se enfoca en mejorar el bienestar físico, emocional y social de las personas cuidadoras no profesionales de mayores en el entorno familiar, con el propósito de potenciar sus competencias y promover su autocuidado. Este enfoque reconoce que cuidar no es solo una tarea técnica, sino también una experiencia profundamente humana que requiere conocimiento, acompañamiento y apoyo.