La gastroenteritis vírica es una patología recurrente entre la población durante la época invernal. Esta infección es, una de las enfermedades más comunes en la población de cualquier edad, aunque son los menores de cinco años y las personas de edad avanzada quienes presentan mayor riesgo de padecerla.

Lo que popularmente se denomina como gripe estomacal es una inflamación del estómago, provocada por determinados virus, que altera la capacidad del intestino para regular la absorción y la secreción de sales y agua. Esto se traduce en síntomas como diarrea, vómitos, fiebre, generalmente baja, y dolor abdominal. Pero “lo más preocupante es que la incapacidad para tolerar alimentos y/o líquidos durante varios días provoque deshidratación, que puede llegar a ser grave en niños y personas de edad avanzada. Podemos reconocerla fácilmente por signos como la boca seca, llanto sin lágrimas, ojos hundidos y menor cantidad de orina”, subraya el doctor Julio Maset, médico de Cinfa.

En opinión del experto es crucial extremar las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos con agua y jabón o, tras un episodio de diarrea y vómitos, desinfectar todas las superficies que se hayan podido contaminar. Los síntomas de la gastroenteritis duran normalmente de uno a tres días y luego la afección suele desaparecer por sí sola con una hidratación adecuada. “El objetivo del tratamiento es evitar la deshidratación intentando reponer las sales y minerales perdidos en la diarrea y el vómito mediante la ingesta de líquidos con composición pensada específicamente para ello. Podemos recurrir a los sueros de rehidratación oral con glucosa y sodio de venta en farmacias, pero no refrescos ni a bebidas isotónicas para deportistas, debido a que su composición es diferente y está pensada para reponer las pérdidas por sudoración, que es diferente”, recalca, al tiempo que ofrece diez recomendaciones.

Diez recomendaciones

1. Hidrátate mucho, pero poco a poco. Durante los episodios más agudos de la enfermedad, asegúrate de reponer los líquidos y sales bebiendo mucho líquido -agua o soluciones de rehidratación oral-, pero en pequeñas cantidades y cada quince a treinta minutos, ya que beber demasiado de golpe puede provocar nuevos vómitos.

2. Inicia tu alimentación habitual en cuanto sea posible. Come en cuanto tengas apetito. Toma alimentos suaves de tu dieta habitual que te resulten apetecibles y, conforme te sientas mejor, ve incrementando la cantidad que ingieres. Los únicos alimentos desaconsejados son los que contienen demasiada grasa o azúcares.

3. Lávate las manos a menudo. Hazlo cuidadosamente con agua tibia y jabón o, en su defecto, con gel hidroalcohólico, durante al menos quince segundos.

4. Manipula y conserva bien los alimentos. Cualquier alimento que se manipule de manera inadecuada puede contaminarse con norovirus. Por eso, lava y enjuaga bien las verduras de hojas verdes como la lechuga o la espinaca, las frutas frescas y los moluscos vivos.

5. Máxima limpieza en la cocina. Realiza una limpieza escrupulosa de los cubiertos, utensilios de cocina y superficies, especialmente tras un episodio de vómitos o diarrea.

6. No tomes antibióticos. En el caso de la gastroenteritis vírica, es decir, causada por virus y no por bacterias, los antibióticos resultan totalmente inútiles. No existe medicación específica para esta afección, salvo la rehidratación oral. En casos de fiebre pueden emplearse antitérmicos.

7. Los antidiarreicos no ayudan. Este tipo de medicamentos no se deben suministrar, tampoco a menores sin hablar primero con el médico, ya que pueden provocar que la infección dure más tiempo. A las personas que toman diuréticos y desarrollan diarrea, el médico les puede recomendar suspender su consumo durante un episodio agudo.

8. Valora el uso de probióticos. Tu médico o farmacéutico pueden recomendarte probióticos para ayudar a repoblar la flora intestinal.

Te puede interesar:

9. La deshidratación, bajo control. Es la principal complicación de la gastroenteritis, por lo que es importante reconocer sus síntomas —piel seca y arrugada; irritabilidad o confusión; mareos o aturdimiento; latidos cardíacos y respiración rápidos, entre otros— y acudir al médico ante ellos. Además, el riesgo de deshidratación es mayor en los bebés y niños pequeños.

10. Consulta a tu médico si el proceso no remite. Los síntomas asociados a la gastroenteritis suelen desaparecer por sí solos al cabo de entre uno y tres días, aunque pueden llegar a durar hasta quince. Si pasado ese tiempo sigues presentando molestias, acude a tu especialista de cabecera. Consúltale también antes de dejar de tomar cualquier medicamento prescrito con anterioridad a contagiarte.