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Javier García CampayoCatedrático en Psiquiatría

“Un duelo entre 6 y 12 meses suele estar bastante bien resuelto”

El miedo a envejecer, enfermar o morir es un sufrimiento inherente al ser humano y para el que la aceptación es clave. Sin embargo, otros muchos sufrimientos sí que se pueden evitar. El reconocido psiquiatra Javier García Campayo ofrece las claves para saber manejar ese sufrimiento innecesario

“Un duelo entre 6 y 12 meses suele estar bastante bien resuelto”J.G.C.

¿Te imaginas vivir sin que el sufrimiento controle tu vida? Perder a un ser querido, una ruptura o aceptar la vejez son experiencias inevitables que todos enfrentaremos. Pero, ¿y si pudieras transformar el dolor en aprendizaje y reducir el malestar que te genera? El psiquiatra Javier García Campayo explica en su libro Adiós al sufrimiento inútil herramientas prácticas para manejar la angustia. “Porque, aunque el dolor sea parte de la vida, el sufrimiento innecesario puede evitarse”, recalca.

QUIÉN ES

Javier García Campayo es catedrático de Psiquiatría, docente e investigador. Ha publicado 200 artículos científicos y dirigido 20 tesis doctorales. Profesor visitante en las universidades de Rochester (EEUU) y São Paulo (Brasil), también es líder del Grupo de Investigación en Mindfulness y Compasión, del Grupo de Promoción de la Salud Mental en Aragón (Promosam) y de la Red de Investigación en Atención Primaria (REDIAPP). Diagnosticó el primer caso de Hikikomori y Koro en España. Coordina el máster de Mindfulness de Zaragoza, la primera Universidad de habla española que lo imparte.

¿El sufrimiento es uno o habría que diferenciar el físico, el psíquico, el psicosomático? ¿Cuál de ellos es más lacerante?

Hay diferentes tipos de sufrimientos. El físico, el dolor más conocido, porque es el más evidente. Luego está el psicológico, el que nos producimos por nuestra interpretación de la realidad sobre nuestros patrones psicológicos que pueden ser modificados; no hablaría tanto del psicosomático, por estar muy relacionado con el dolor psicológico. Dentro del psicológico está el inevitable, que no se puede cambiar, por ejemplo, la vejez, la enfermedad, la muerte de nuestros seres queridos; es un sufrimiento que no podemos evitar y hemos de superar con la aceptación. También están los sufrimientos inherentes a las relaciones interpersonales, las expectativas que ponemos en esas relaciones, las autocríticas que nos hacemos, la autoexigencia… Son los sufrimientos psicológicos evitables, los que pueden trabajarse, como el miedo al futuro, a lo que puede pasarnos, sufrimientos que pueden modificarse.

Del bíblico parirás con dolor al Adiós al sufrimiento inútil media una eternidad. ¿Acaso hay sufrimiento/dolor útil?

Dentro del dolor, el sufrimiento físico agudo es útil. Pero no el dolor crónico, que se considera una enfermedad per se, y no ayuda porque produce mucho malestar, cambios e incluso acortamiento de la vida. Habría que aprender a manejarse con él, para que en su vida diaria la persona tenga una mayor calidad. El dolor agudo siempre es útil, es adaptativo y tiene nivel de supervivencia, frente al crónico, que habría que intentar llevarlo de la mejor forma posible para evitar llegar a la catastroficación, porque el paciente no puede soportarlo; no tanto por la intensidad, como por la proyección hacia el futuro. En una enfermedad crónica, con dolor leve soportable, lo que lo hace insoportable es el pensamiento: “Este dolor lo tengo que soportar toda la vida...”. Esto es lo que lo hace insoportable por su componente psicológico, no físico.

García Campayo ha publicado 200 artículos científicos.

Nos vendieron este mundo como un valle de lágrimas, pero usted nos propone no sufrir. ¿Cómo? Yéndonos del valle, no llorando o frenando el manantial de ese dolor.

Con todos esos puntos que dices, dependiendo del tipo de sufrimiento. Hay sufrimientos que pueden ni aparecer, por ejemplo, cuando mi mente me lleva al pasado a recordar algo negativo o al futuro a preocuparme por algo que no sé si ocurrirá. Los sufrimientos de las relaciones interpersonales se pueden modificar teniendo expectativas razonables, como cuando en ocasiones deseamos que los demás nos hagan un caso extraordinario o estén siempre pendientes de nosotros. Si desarrollar la compasión y prestar atención a la felicidad de los otros fueran las bases de nuestras relaciones interpersonales eso nos produciría mucha mayor satisfacción y menor sufrimiento. Analizando las etiquetas del yo, intentamos convencer a otros de que nosotros somos de tal forma y que nuestras ideas son mejores, lo que es un desastre desde el punto de vista emocional; todo esto se puede ir modificando.

“Desear la felicidad de los demás produce satisfacción”

La realidad es una cadena de sufrimientos propios y ajenos, pero las redes presentan un mundo de anuncio, sin sufrimiento. ¿Si se niega el origen es posible superar el dolor?

Sí. Se puede superar mucho de este dolor, pero hay que darle un sentido, algo que estamos perdiendo. Nuestros antepasados tenían mayores creencias espirituales y religiosas y bajo este sentido de lo inevitable de parte del dolor, éste era mucho más fácil de llevar. Hoy, con la pérdida de creencias, sobre todo religiosas, el sufrimiento, que sigue existiendo, colapsa más a la persona. En consecuencia, la gente dice que algo no funciona bien, aunque ese sufrimiento es inevitable y tengamos que vivir con él.

La muerte de un ser querido, una separación, una enfermedad … ¿pueden superarse sin un período de duelo?

Cualquier pérdida requiere duelo; hay trabajar para que esa capacidad de duelo no sea incapacitante. Si se muere un ser querido estaré triste, pero no me va a impedir llevar una vida relativamente normal; el problema está en la intensidad y la duración. Un duelo, entre 6 y 12 meses estará resuelto bastante bien, aunque siempre quedará el recuerdo de la persona. Lo que ocurre es que muchas veces ese duelo se cronifica, dura 3 o 5 años con una vida paralizada porque falleció la persona querida y uno se siente culpable, siente que no puede ser feliz porque traicionaría a la persona querida. Esta sensación de culpa suele ser causa de que las depresiones y sobre todo los duelos se cronifiquen. Con la psicoterapia los especialistas buscamos que esto no ocurra.

El miedo al envejecimiento y a la propia muerte, ¿generan sufrimiento inútil ante hechos insoslayables? ¿es posible aprender a superar este miedo existencial?

Sí. Ese miedo ante la muerte no siempre fue tan intenso como en la actualidad. En otras épocas las creencias religiosas nos ayudaban. El miedo a la muerte es como una fobia, si tengo fobia a los perros, cuanto más los evite, más fobia tendré. En esta sociedad nadie habla de la muerte ni quiere saber de ella, así que en consulta me preguntan si pueden llevar a su hijo a ver al abuelo fallecido. Es tal el refuerzo de la evitación que magnifica aún más el miedo a la muerte. Debemos acostumbrarnos a la muerte como lo han hecho las generaciones anteriores, y hay técnicas para superar esos miedos.

Plantea la compasión, la aceptación y frenar el virus de la negatividad. ¿Sirve en todo tipo de sufrimiento? ¿También en el dolor crónico de una ELA o un cáncer?

En la ELA o en una enfermedad final trabajaría el sentido de la vida, como insisto en el libro, se tengan o no creencias espirituales; facilitar el hecho de que voy a morir, despedirme de la familia, de los amigos. El vacío existencial me resultará más llevadero si en la vida he hecho lo que tenía que hacer, si he sido coherente con mis valores. El sentido de la vida es muy importante y la sensación de haber ayudado al mundo a que vaya un poco mejor, que no solamente me he preocupado de mí, sino también de otras personas, es un valor importante que va a facilitar ese tránsito.

“El miedo a la muerte es como una fobia”

Hace décadas negaban un anestésico (morfina, etc.) para aliviar el dolor; hoy lo dan sin problema. Ante el sufrimiento y el dolor, ¿es más eficaz la botica o la preparación psicológica?

Lo más eficaz es la asociación de ambas. En el dolor, el componente sensorial se mejora con analgésicos; pero hay un componente cognitivo, lo que pienso sobre el dolor; en el dolor crónico, me enfado con el mundo, me produce envidia, tristeza. Este aspecto cognitivo se trabaja muy bien con abordaje psicológicos; tendríamos que asociar mejor los dos.

Nos hablaron del dolor como forjador de fortaleza de espíritu. ¿Acaso el dolor, la angustia, la ruptura… pueden generar positividad, asertividad?

No diría asertividad, pero el dolor y el sufrimiento, en general, pueden producir un crecimiento personal y espiritual importantes si se sabe gestionar. Eso no quiere decir que la experiencia del dolor, sin más, produzca un crecimiento. No es así, pero hay personas que cuando les sucede una adversidad, del tipo que sea, acaban amargándose, alejándose de la sociedad, resentidos con el mundo, etc. Si los sabes gestionar, los mayores crecimientos personales, espirituales, se producen en condiciones adversas, pero éstas no son las que producen ese crecimiento, sino su gestión adecuada.

Al hilo del sufrimiento inútil, ¿debiéramos preguntarnos más “dónde está la felicidad”?

Creo que eso es clave. La sociedad de consumo se ha hecho eco de la idea que siempre hemos tenido, sobre todo aquí en occidente, de que la felicidad está fuera de nosotros, en los sujetos externos, en lo que puedes comprar con dinero, en una posición social. Pero la felicidad está en nosotros, con la paz interna, con la tranquilidad que viene de la meditación, por el reposo, por las creencias espirituales, etc. Esa es la auténtica felicidad. Lo que ocurre al buscarla fuera, según vemos en la consulta, es que nos viene gente de cincuenta y tantos, personas que han conseguido casi todo lo que querían a nivel familiar, laboral, económica…, y te preguntan “ya he conseguido casi todo, ¿y ahora qué hago?”; se sienten vacíos, porque no han conectado con la felicidad que está en su interior.

Todos aspiramos al bienestar emocional, pero ¿a quién dirigiría con especial dedicación los consejos de adiós al sufrimiento inútil? 

En general a quien quiera hacer un cambio en su vida; a quienes, aunque les vaya bien sienten que les falta algo y tienen sufrimiento, porque psicológicamente no acaban de estar felices, no están completo. Personas que al preguntarles qué tal están, te responden “tirando”. Una persona que responde, “estoy bien”, no necesita el libro. Pero el 80% de la sociedad, tanto jóvenes como mayores, está en esa sensación de desorientación. Son los que te contestan que van tirando. aunque le vaya.