El dolor persistente, las deformidades o la dificultad para caminar pueden empujar a personas aparentemente sanas hacia el sedentarismo, acelerando el deterioro físico y afectando a su autonomía. Cuando cada paso duele, la calidad de vida se resiente. Sin embargo, la cirugía del pie ya no es lo que era.

Durante años, someterse a una intervención quirúrgica en el pie implicaba dolor intenso y largos periodos de recuperación. Hoy, gracias a los avances médicos y tecnológicos, ese escenario ha cambiado de forma significativa. Las técnicas actuales son más precisas y seguras, lo que se traduce en posoperatorios mucho más llevaderos y en una reincorporación más rápida a la vida diaria.

Las técnicas son más precisas y seguras; los posoperatorios son mucho más llevaderos

La Clínica Benegas, situada en la calle Resurrección María de Azkue, en el barrio donostiarra del Antiguo, se ha consolidado como un centro de referencia en medicina y cirugía del pie. Con más de 30 años de trayectoria, apuesta por la innovación y por un enfoque integral centrado en el paciente. El objetivo es claro: ofrecer soluciones personalizadas que no solo corrijan la patología, sino que permitan recuperar cuanto antes la movilidad y la autonomía.

Volver a caminar normal

Patologías como los juanetes, los dedos en martillo, el neuroma de Morton o los pies planos y cavos no afectan únicamente al pie. Condicionan la forma de caminar, el uso del calzado y, en muchos casos, el bienestar emocional. Abordarlas a tiempo puede marcar la diferencia entre resignarse al dolor o volver a caminar con normalidad.

El salto cualitativo en este ámbito se apoya en técnicas quirúrgicas de última generación, la anestesia ecoguiada y la medicina regenerativa. Esta última utiliza factores de crecimiento obtenidos de la propia sangre del paciente para reducir la inflamación y acelerar la recuperación tras la intervención. Gracias a estos avances, procedimientos que antes exigían largas convalecencias permiten hoy retomar la actividad habitual en plazos mucho más breves.

Resultados visibles

El equipo médico de la clínica está formado por especialistas en cirugía del pie, biomecánica, traumatología, fisioterapia y anestesia. Este enfoque multidisciplinar posibilita un abordaje integral de cada caso, desde el estudio biomecánico y la elaboración de plantillas personalizadas hasta las cirugías más complejas, todo en un mismo centro.

Los resultados se reflejan en casos concretos. Amelia, de 58 años, volvió a caminar con deportivas en cuatro semanas, sin cicatrices visibles. Rosa, de 62, que no podía recorrer distancias sin dolor por prominencias óseas en la planta del pie, camina ahora tres kilómetros cinco semanas después de la intervención. Ignacio, de 68 años, recuperó la posibilidad de calzarse con normalidad en apenas un mes tras una cirugía mínimamente invasiva.

Amelia (58 años), tras la operación, volvió a caminar con deportivas en tan solo cuatro semanas, sin cicatrices visibles.

Ignacio (68 años) recuperó la posibilidad de calzarse con normalidad en apenas un mes tras una cirugía mínimamente invasiva.

Rosa (62 años) no podía recorrer distancias sin dolor y cinco semanas después de la intervención camina tres kilómetros.

Vivir más años solo tiene sentido si esos años se viven con calidad. Hoy, la cirugía del pie permite decir adiós al dolor posoperatorio y dar la bienvenida a una vida más activa y saludable.  

Equipo médico

El equipo médico de la clínica está formado por especialistas en cirugía del pie, biomecánica, traumatología, fisioterapia y anestesia. Este enfoque multidisciplinar posibilita un abordaje integral de cada caso.

Dr. Rafael Benegas Rekondo, cirujano del pie de Clínica Benegas; Dr. Xabier Benegas, biomecánica y estudio de la pisada en Clínica Benegas; Dr. Iker Benegas; cirujano ortopédico y traumatología de Clínica Benegas.

Clínica Benegas

  • Resurrección María de Azkue, 32 Bajo
  • Benta Berri. Barrio del Antiguo
  • Donostia, San Sebastián
  • Telf. 943 421 009

En definitiva, las molestias o problemas en los pies no solo afectan a cómo nos movemos, sino también qué zapatos se pueden usar y cómo nos sentimos. Atenderlos a tiempo puede marcar la diferencia entre vivir con dolor o volver a caminar con comodidad.