No hay ningún tipo de duda de que la toalla es un textil que usamos a diario. Ya sea para lavarnos la cara, secarnos después de una ducha, limpiar otras partes del cuerpo. etc., es fundamental tenerlas en casa. No obstante, al usarlas mucho, pasamos por alto si es realmente recomendable o no.
Porque, según indican los expertos, hay que vigilar la frecuencia con la que se usan las toallas para evitar problemas de salud en el medio y largo plazo a causa de las bacterias.
Un consejo importante
Ante esta situación, el médico y divulgador David Callejo habla de este hábito tan común en uno de sus vídeos. En él, cuenta cuál es la frecuencia ideal para cambiar estas toallas de modo que podamos mantener en buen estado nuestra higiene.
Mediante una serie de pautas sencillas y claras, este sanitario, viral en redes sociales, aporta claves que normalmente se ignoran pero que, a la larga, son importantes para la limpieza general.
Cambiar las toallas para cuidar la higiene
Tal y como empieza explicando este médico, “la toalla con la que te secas tiene muchas más bacterias que tu inodoro. Tú sales limpio de la ducha pero dejas tu toalla húmeda, caliente y llena de células muertas. Acabas de montar un resort de lujo para microbios”, señala.
Y es que, es importante saber que hay microorganismos se concentran allí: “¿Y qué bichos van a vivir aquí? Pues desde estafilococos que pueden causarte infecciones en la piel hasta E. coli, las bacterias de tus excrementos”, argumenta el divulgador.
“Frotarse este zoo de bichos por la piel puede causar un brote de acné, conjuntivitis o infecciones diversas de la piel, pero también puede causar una diarrea o una infección de orina”, añade David Callejo.
Paso a paso, limpieza e higiene
Acto seguido, el también creador de contenido comparte sus trucos para usar adecuadamente las toallas: “Uno, al terminar de usarla, estirarla bien en un sitio bien ventilado, nada de dejarla hecha una bola detrás de la puerta. Tiene que secarse muy rápido”, comienza.
El siguiente paso es no tirar de la cadena en el baño sin antes bajar la tapa. “Se forman aerosoles de bacterias y excrementos que acaban en tu toalla”, matiza.
“Tres, lávala en la lavadora a 60 grados como mínimo. A menos temperatura sólo estás dando un bañito relajante para las bacterias y si puedes, sécala en la secadora o al sol”, asegura, para finalmente aportar otro detalle: “Y cuatro y más importante, cámbiala cada cuatro o cinco usos. Repito, usos, no semanas”.
Otros consejos importantes
Al mismo tiempo, los expertos en salud y limpieza recomiendan lavar las toallas de baño tras tres usos. Es decir, si te duchas a diario, cambiar la toalla cada tres días, pues con esta frecuencia de lavado se reduce la acumulación de bacterias, además de mantenerlas frescas.
Por su parte, las toallas de mano se deberían lavar cada dos días, mientras que las toallas de cocina, al estar en contacto con alimentos y superficies, es mejor a diario para evitar una contaminación cruzada y el aumento de bacterias.
Para asegurar que la limpieza es efectiva, es necesario lavar las toallas a altas temperaturas, comprobando de que se sequen por completo en cada uso. Asimismo, los especialistas apuestan por no compartir toallas personales para frenar la propagación de bacterias y virus.