Los próximos días serán decisivos para el avance del autogobierno en Euskadi con diferentes reuniones para completar las transferencias pendientes. El lehendakari demanda a Sánchez que dé un impulso político a la negociación
¿Está afectando a su relación fluida con el presidente Sánchez todo el ruido y el escándalo por los casos de corrupción que le acorralan?
Con Pedro Sánchez he mantenido una relación bastante fluida que aún conservo. Hemos hablado con mucha franqueza y hemos sido capaces de llegar a acuerdos relevantes para Euskadi y para los intereses de Euskadi, pero obviamente hay toda una carpeta abierta de cuestiones en las que se ha producido un incumplimiento por parte del Gobierno español.
¿A qué carpeta se refiere?
El ejemplo más claro es que había un calendario pactado entre el señor Sánchez y yo mismo para cumplir el Estatuto de Gernika a 31 de diciembre del 2025. Es obvio que no se ha cumplido. Y hay otra serie de materias que no son de carácter estatutario, que no tienen que ver con el Estatuto de Gernika, pero que también son muy relevantes y en las que tenemos que buscar un acuerdo. Me refiero al tema migratorio y al reconocimiento de Euskadi con el estatus de frontera norte, o a la cuestión de la oficialidad de euskera en las instituciones europeas o a otra serie de cuestiones que están ligadas con la seguridad pública.
Son muchos frentes aún abiertos como para ser optimista.
Tenemos todavía muchas carpetas abiertas, es verdad. Me toca tener la interrelación y esa interlocución con Sánchez consiste en mantener una relación lo más fluida posible para avanzar en el cumplimiento de los acuerdos. La confianza entre el Estado y Euskadi, entre los dos presidentes, tiene que cultivarse permanentemente y se cultiva en la medida en que se van cumpliendo los acuerdos.
El 31 de julio es una fecha límite clave para ver si el Estatuto de Gernika queda cerrado de una vez o siguen los incumplimientos y sigue todo abierto.
Es muy importante que lleguemos a esa cumbre bilateral en julio, antes de que finalice julio, con acuerdos de peso político que afecten a la Seguridad Social, a los puertos y al resto de materias del Estatuto de Gernika. Es muy relevante y muy importante a los efectos de la confianza entre los dos gobiernos.
“Los traspasos del bloque de Seguridad Social y puertos están desde hace semanas en los Ministerios. Necesitamos respuestas claras y concisas”
Las expectativas no son muy optimistas a tenor de los mensajes entre líneas de los consejeros implicados en las negociaciones con el Estado.
La consejera Ubarretxena va a tener reuniones esta semana entrante en Madrid. Vamos a ver si hay algún movimiento de alcance porque los documentos vascos están en los ministerios, es decir, las propuestas vascas sobre los puertos de Bilbao y de Pasaia están en el ministerio correspondiente desde hace días. Y la propuesta vasca sobre el bloque de seguridad social y las siguientes materias a acordar en esa cuestión, pensiones contributivas, alguna no contributiva que nos quedó pendiente, Fogasa... están en los ministerios. Hubo un documento preliminar en octubre del pasado año. Hay documentos de mucho más detalle en los ministerios desde hace semanas y por lo tanto necesitamos respuestas claras, concisas. Necesitamos que los equipos negociadores se sienten en la negociación. Necesitamos respuestas para avanzar en ese en ese potencial acuerdo. Quedan pocos días de junio y el mes de julio. Estas semanas vamos a ver la voluntad real del Gobierno español para llegar a los acuerdos o vamos a ver que no existe esa voluntad, lo cual sería muy grave.
¿Está satisfecho con cómo quedó el tema de los aeropuertos, que no se logró una gestión clara?
Antes del acuerdo Euskadi ni tenía voz ni tenía voto en todo aquello que afectara los aeropuertos vascos. Uno aspira a una gestión integral también en el ámbito aeroportuario, pero entre ese máximo y el mínimo, que era lo que teníamos antes, creo que el acuerdo es un paso adelante razonable que no colma nuestras aspiraciones políticas, pero que nos permite avanzar. Y yo creo que siempre hemos sido pragmáticos en este país. Porque hablamos del Estatuto de Gernika. En todo caso, estamos muy cerca de rematar este cumplimiento estatutario y por mi parte no va a quedar. Vamos a hacer todos los intentos. Y vamos a estar sentados a la mesa hasta que lo cerremos.
“Hay que dar un salto en términos de estatus político en este país. Los partidos llevan meses de negociación y eso siempre es positivo”
El acuerdo de investidura de Pedro Sánchez entre PSOE y PNV también recogía el reconocimiento de Euskadi como nación y las garantías de bilateralidad. ¿De esto están hablando con Madrid?
Para mí se trata de dar un salto en términos de estatus político en este país, pero se va a vehiculizar a través de un nuevo estatuto porque es la fórmula política y jurídica que tenemos en estos momentos. Esta es una cuestión muy relevante que está ahora mismo residenciada en una mesa discreta de diálogo y negociación entre partidos políticos y en donde están participando el PNV, el PSE y EH Bildu. Estoy muy al tanto de esas conversaciones y creo que es importante preservar la discreción.
¿Qué significa que la negociación se prolongue tanto tiempo y no se sepa nada sobre cómo va la negociación?
Sin entrar en el detalle de cómo avanzan las negociaciones, lo relevante aquí es que los partidos políticos llevan meses de conversaciones y negociaciones abiertas, eso siempre es positivo. Creo que hay algunos elementos que son muy importantes que se incorporen en ese nuevo pacto político y en ese nuevo estatus o estatuto político que tienen que ver con un sistema bilateral efectivo de relación entre Euskadi y el Estado que distinga las competencias de cada parte. Un sistema de garantías que blinde que aquello que se ha pactado y acordado no puede ser reinterpretado ni puede ser erosionado a través de legislaciones básicas que se pueden aprobar posteriormente en el Congreso de los Diputados. Lo digo porque ha ocurrido. Un sistema en el que se reconozca la identidad nacional de este país, pero también un sistema que nos permita abordar las nuevas capacidades políticas que hay que definir para abordar retos como el migratorio. Esto no estaba previsto en el Estatuto de Gernika, pero hoy es una realidad social que va a ir a más y no tenemos capacidades ni tenemos competencias específicas para abordar esta cuestión.
¿Usted cómo lo llama: nuevo estatuto o nuevo estatus político?
Para mí se trata de dar un salto en términos de estatus político en este país.
¿El derecho a decidir va a ser un escollo?
Quiero ser muy respetuoso con lo que se esté debatiendo en la mesa. Todas estas cuestiones están en el debate de esa mesa, pero no quiero pronunciarme.