El lehendakari ha recordado este martes a las víctimas del 3 de marzo de 1976 poniendo el foco en la impunidad judicial y en que los sucesivos gobiernos españoles han escondido este asunto “debajo de la alfombra” sin sacar a la luz los documentos oficiales. Imanol Pradales avisó de que, “mientras no se esclarezca lo ocurrido y se juzgue a los responsables, estaremos ahondando en la revictimización, creando víctimas de primera y de segunda”. Y denunció expresamente la actitud jactanciosa de los responsables policiales de la época o del ministro de Gobernación, Manuel Fraga, a la hora de hablar de la represión como ejemplo disuasorio para otros.
El acto institucional del Gobierno Vasco, organizado por Gogora, contó con la participación del diputado general de Araba, el jeltzale Ramiro González, y la alcaldesa socialista de Gasteiz, Maider Etxebarria. En el Palacio de Villa Suso, Pradales comenzó con una anécdota personal sobre este caso, que le dejó marca a los 19 años, cuando tuvo conocimiento de lo sucedido por boca de un compañero de clase de la universidad que era del barrio de Zaramaga. Pradales denunció “esa crueldad, que se haya ocultado lo sucedido y la desprotección de las víctimas”, así como la impunidad.
“Basta con escuchar a los responsables policiales felicitarse por el, abro comillas, buen servicio, y jactarse por, vuelvo a abrir comillas, haber contribuido a la paliza más grande de la historia, después de pegar mil tiros. O recordar las palabras del entonces ministro de Gobernación, Manuel Fraga, el mismo que proclamaba con orgullo aquello de que la calle era suya. Cito lo que dijo: que este triste ejemplo sirva de lección a todo el país. Nos surgen mil preguntas: ¿Por qué ocurrió todo aquello? ¿Por qué se ocultó la verdad? ¿Por qué todos los gobiernos de la democracia, sean de un color u otro, lo han mantenido continuamente debajo de la alfombra? ¿Por qué se desclasifica la verdad por fascículos? ¿Por qué son siempre las víctimas las grandes perjudicadas?”, planteó, para recalar que “no hay un solo argumento que justifique esta sinrazón democrática”, y menos aún que la Ley de Secretos Oficiales franquista siga en vigor.
Sánchez publicó la semana pasada varios documentos sobre el intento fallido de golpe de Estado del 23-F que hasta la fecha eran secretos, aunque la información desclasificada no ha servido para despejar las incógnitas. En el caso del 3 de marzo, ni siquiera se ha dado ese paso.
Sin "patrimonializar" este caso
Para terminar, Pradales aseguró que el compromiso del Gobierno Vasco y el suyo con las víctimas es “completo” y es también “personal”. Y añadió que el memorial del 3 de marzo es “de todas y todos” y “no puede ser ni instrumentalizado ni patrimonializado por ninguna de las partes”. No señaló a nadie en concreto, pero en los últimos días el PSE había afeado a EH Bildu que diera un barniz nacionalista a lo ocurrido y lo comparase con el Bloody Sunday norirlandés. Por su parte, el diputado general de Araba recalcó “el deber de asumir responsabilidades, de reconocer el sufrimiento y de dar pasos firmes en favor de la dignidad de las víctimas”, y defendió una memoria inclusiva y desde la “unidad”. La alcaldesa insistió en la necesidad de verdad, justicia y reparación, y rechazó también cualquier “elemento accesorio que trate de patrimonializar” la memoria.