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Desclasificación de los documentos del 23-F
hace 21 min
Reagan alabó por carta a Juan Carlos I su "valiente determinación" frente al golpe de Estado. El expresidente estadounidense emitió una carta a Zarzuela fechada el 27 de febrero alabando la labor de Juan Carlos I, en la que transmitía el mensaje de que "América aplaude la firme y valiente determinación" que el monarca "demostró al afrontar el grave desafío contra las instituciones democráticas de España durante estos últimos días". El mandatario estadounidense indicaba en la misiva que el mundo se sentía inspirado "no solo por la experiencia española en la consecución de un progreso pacífico y democrático, sino también por el espíritu" con el que el rey "hizo frente a la conducta escandalosa de quienes intentaron imponer cambios por la fuerza".
En el documento sobre el relato de los acontecimientos, Juan Carlos I deja claro a Milans del Bosch que no va a apoyar el golpe. Es en la madrugada del 24 de febrero de 1981, Juan Carlos I, tras su mensaje en televisión, se dirigió por teléfono al teniente general y le advirtió: “Te hago saber con toda claridad lo siguiente”, antes de reafirmar su “rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente” y subrayar que “después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”. Le dejó claro que “cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey” y, apelando a su compromiso personal, afirmó: “Hoy más que nunca, estoy dispuesto a cumplir el juramento a la Bandera”. “Te ordeno que retires todas las Unidades que hayas movido” y “que digas a Tejero que deponga inmediatamente su actitud”. El rey añadió: “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España”, advirtiendo de que “quien se subleve, está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”. Finalmente, concluyó: “Por España primero, y por la Corona, después, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho”.
Juan Carlos I dejó claras dos órdenes tajantes: en primer lugar, “de ninguna forma autorizar al general Armada para que venga a Zarzuela”. En segundo término, dispuso “que la JUJEM tome la dirección militar de los acontecimientos”, estableciendo así el marco de actuación inmediata ante la situación planteada.
Entre las 18:30 y las 19:00 horas del 23-F, Juan Carlos I recibió una llamada del general Armada, quien pretendía incorporarse al Palacio de la Zarzuela mientras el teniente general Gabeiras permanecía en el Estado Mayor del Ejército. El ahora rey emérito le respondió que "no", indicándole que continuara en su puesto. Esta conversación es conocida por haber sido referida por S.M., según el testimonio del secretario general, coronel Gómez López, que se encontraba en el despacho en ese momento.
Los servicios secretos temieron que hubiera rebeliones en los cuarteles durante el juicio del 23-F. Así lo revela una carta del entonces jefe de la División Interior del CESID, José Faura, al jefe de los servicios secretos de entonces, el general Emlio Alonso Manglano. En la misiva, Faura señala que "el ambiente en los cuarteles se está enrareciendo. Yo creo que habría que hacer algo para disiparlo o, por lo menos, contenerlo". Además, teme que se produzcan atentados terroristas: "Hay que estar prevenidos contra un posible acto terrorista que, con toda seguridad, tendría la misma finalidad inmediata que los sectores interesados en hacer triunfar el Golpe. Todos debemos redoblar las medidas personales de seguridad y vigilar con rigor las que estén establecidas en los Centros y Acuartelamientos". La disciplina debe ser norma prioritaria en estos momentos, exigiendo de los inferiores un comportamiento digno, evitando las murmuraciones y cortando de raiz los bulos y rumores que, desde posiciones interesadas, se difunden de modo continuado", añade la carta.
Casa Real pidió a Tejero que reculara en sus intenciones. En uno de los documentos del 23-F desclasificados se transcribe la llamada del secretario general de Juan Carlos a las 20:20 horas desde su despacho con el teniente coronel Antonio Tejero en el Congreso. "Soy el Secretario General de su majestad el rey. ¿Qué es lo que pretendes? Depón tu actitud inmediatamente", le dice. Tejero contesta que no recibe más ordenes que de Milans del Bosch. "Pero tú has invocado el nombre de S .M; EL REY ¿por qué? ¿por qué? repetidas veces", dice el secretario general.
En los documentos desclasificados también se incluye una conversación muy tensa entre Juan Carlos I y el general Alfonso Armada entre las 20.00 y las 21.00 horas del 23-F. El monarca recibió asimismo una llamada del entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras. Tras su charla con Armada, Juan carlos I pasó el teléfono al general Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa Real, que también habló con el general golpista y con Gabeiras. Tras dialogar con ellos, ordenó el envío del télex, que "salió a las 22.35 hora oficial española". La transcripción literal dice: "Ante situación creada por sucesos desarrollados Palacio Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo he ordenado autoridades civiles y junta de jefes de Estado Mayor tomen medidas necesarias para mantener orden constitucional dentro legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubieran de tomarse, deberá contar con la aprobación de la JUJEM".
Respecto a la figura del rey Juan Carlos I, el plan indicaba como fallos a corregir para sucesivas actuaciones y sugerencias de cara al futuro "dejar al “Borbón” libre y tratar con él como si fuese un caballero". También considerar que "el Rey seguirá adelante en un intento preciso de tener un gobierno en los socialistas, no asumiendo ser considerado ni como un símbolo a respetar". Por ello consideraban que era un "objetivo a batir y anular".
El plan de los golpistas:
- Ocupación de edificios estratégicos (Palacio de la Zarzuela, Congreso, ministerios, Dirección General de Seguridad, RTVE, cuarteles generales).
- Neutralización de comunicaciones telefónicas y radiofónicas.
- Control de aeropuertos y estaciones ferroviarias.
- Detención de personalidades consideradas decisivas.
- Organización por fases (denominadas ALFA, BETA y GAMMA).
- Establecimiento de centros de concentración para detenidos.
Uno de los documentos desclasificados detalla el intento golpista. En él se distingue entre operaciones civiles —de orientación democristiana, socialista o liberal— y operaciones militares, atribuidas a distintos niveles de mando (tenientes generales, coroneles o grupos “espontáneos”). También contempla fórmulas mixtas, con gobiernos civiles respaldados por apoyo militar. En algunos supuestos se plantea la posibilidad de un gobierno de concentración o transición, incluso presidido por un militar de perfil liberal y con respaldo de la Corona, mientras que otros escenarios describen intervenciones directas de las Fuerzas Armadas en caso de agravamiento de la situación política. Además se analiza la “viabilidad” de cada alternativa, considerando factores como el deterioro institucional, el apoyo de la Corona, la posición de partidos como UCD, PSOE o AP, y el clima dentro de las Fuerzas Armadas. El manuscrito incluye referencias explícitas al papel del Rey y a la necesidad de contar con respaldo institucional en determinados supuestos. También menciona movimientos y contactos de mandos militares en fechas posteriores al 23-F, apuntando a la existencia de nuevas “operaciones” en preparación durante la primavera de 1981.
La Guardia Civil apercibió a Tejero por hablar de "ambiente hostil" por "parte de los habitantes de las Provincias vascongadas".
La mujer de Tejero, Carmen Díez Pereira, criticó que habían dejado tirado a su marido: "Han dejado tirado a mi marido como una colilla. Que le han dejao tirao, es un desgraciao".
Juan Carlos I dijo en una conversación con Milans del Bosch que no abdicaría y alertó de una guerra civil: "Juro que ni abdicaré ni abandonaré España. Quien se subleve, está dispuesto a provocar una nueva guerra civil".
Los documentos desclasificados revelan que los militares que tomaron las instalaciones de RTVE durante el golpe de estado del 23F tenían órdenes explícitas de abrir fuego contra cualquier resistencia. Así lo confesaba uno de los soldados implicados en la operación a un compañero en una conversación telefónica: el primer disparo debía hacerse al aire como advertencia, pero el segundo tenía que ir directo a dar, con los cargadores puestos y sin seguro. Una orden que evidencia la determinación y la gravedad real de aquella noche. “El primer tiro al aire y el segundo a dar. Con los cargadores metidos y ni seguro ni nada”.
Sobre las reuniones del emérito con golpistas, uno de los documentos indica:
"En algunos núcleos cualificados de opinión cántabra, e incluso también en ambientes castrenses de la capital, se da por seguras algunas entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el Rey con algunas principales del intento del “golpe de Estado” del pasado Febrero de 1.81.
En concreto, se asegura que alguien muy importante de la Casa Real se ha entrevistado con el General Armada, matizando con él comportamientos relativos a la vista oral del proceso; y que cuando de igual forma se quiso celebrar la entrevista con el General Milans del Bosch, éste exigió que la entrevista se concretase con la propia personal real, no admitiendo intermediarios ni eslabones inferiores; y en tales círculos de opinión se ASEGURA que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con el T.G. Milans del Bosch. Se señala que por encima de todo se pretende que la Corona no salga lesionada del proceso y que en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida vocación monárquica".
Seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del CESID —organismo que precedió al actual CNI— participaron activamente en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y trataron posteriormente de encubrir su implicación, según revelan los documentos desclasificados por el Gobierno y publicados este martes en la web de Moncloa.
En uno de los documentos desclasificados se indica que el CESID elevó a "conocimiento superior" un contacto que se habría producido por parte del ahora rey Juan Carlos I con el general Jaime Milans del Bosch después del golpe de Estado del 23F y antes de que se llevara a cabo el juicio, con vistas a que "la Corona no salga lesionada del proceso".