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Última actualización 15:24
hace 8 min
En los documentos desclasificados también se incluye una conversación muy tensa entre Juan Carlos I y el general Alfonso Armada entre las 20.00 y las 21.00 horas del 23-F. El monarca recibió asimismo una llamada del entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras. Tras su charla con Armada, Juan carlos I pasó el teléfono al general Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa Real, que también habló con el general golpista y con Gabeiras. Tras dialogar con ellos, ordenó el envío del télex, que "salió a las 22.35 hora oficial española". La transcripción literal dice: "Ante situación creada por sucesos desarrollados Palacio Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo he ordenado autoridades civiles y junta de jefes de Estado Mayor tomen medidas necesarias para mantener orden constitucional dentro legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubieran de tomarse, deberá contar con la aprobación de la JUJEM".
hace 49 min
Respecto a la figura del rey Juan Carlos I, el plan indicaba como fallos a corregir para sucesivas actuaciones y sugerencias de cara al futuro "dejar al “Borbón” libre y tratar con él como si fuese un caballero". También considerar que "el Rey seguirá adelante en un intento preciso de tener un gobierno en los socialistas, no asumiendo ser considerado ni como un símbolo a respetar". Por ello consideraban que era un "objetivo a batir y anular".
hace 56 min
El plan de los golpistas:
hace 59 min
Uno de los documentos desclasificados detalla el intento golpista. En él se distingue entre operaciones civiles —de orientación democristiana, socialista o liberal— y operaciones militares, atribuidas a distintos niveles de mando (tenientes generales, coroneles o grupos “espontáneos”). También contempla fórmulas mixtas, con gobiernos civiles respaldados por apoyo militar. En algunos supuestos se plantea la posibilidad de un gobierno de concentración o transición, incluso presidido por un militar de perfil liberal y con respaldo de la Corona, mientras que otros escenarios describen intervenciones directas de las Fuerzas Armadas en caso de agravamiento de la situación política. Además se analiza la “viabilidad” de cada alternativa, considerando factores como el deterioro institucional, el apoyo de la Corona, la posición de partidos como UCD, PSOE o AP, y el clima dentro de las Fuerzas Armadas. El manuscrito incluye referencias explícitas al papel del Rey y a la necesidad de contar con respaldo institucional en determinados supuestos. También menciona movimientos y contactos de mandos militares en fechas posteriores al 23-F, apuntando a la existencia de nuevas “operaciones” en preparación durante la primavera de 1981.
Los documentos desclasificados revelan que los militares que tomaron las instalaciones de RTVE durante el golpe de estado del 23F tenían órdenes explícitas de abrir fuego contra cualquier resistencia. Así lo confesaba uno de los soldados implicados en la operación a un compañero en una conversación telefónica: el primer disparo debía hacerse al aire como advertencia, pero el segundo tenía que ir directo a dar, con los cargadores puestos y sin seguro. Una orden que evidencia la determinación y la gravedad real de aquella noche. “El primer tiro al aire y el segundo a dar. Con los cargadores metidos y ni seguro ni nada”.
Sobre las reuniones del emérito con golpistas, uno de los documentos indica:
"En algunos núcleos cualificados de opinión cántabra, e incluso también en ambientes castrenses de la capital, se da por seguras algunas entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el Rey con algunas principales del intento del “golpe de Estado” del pasado Febrero de 1.81.
En concreto, se asegura que alguien muy importante de la Casa Real se ha entrevistado con el General Armada, matizando con él comportamientos relativos a la vista oral del proceso; y que cuando de igual forma se quiso celebrar la entrevista con el General Milans del Bosch, éste exigió que la entrevista se concretase con la propia personal real, no admitiendo intermediarios ni eslabones inferiores; y en tales círculos de opinión se ASEGURA que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con el T.G. Milans del Bosch. Se señala que por encima de todo se pretende que la Corona no salga lesionada del proceso y que en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida vocación monárquica".
Seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del CESID —organismo que precedió al actual CNI— participaron activamente en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y trataron posteriormente de encubrir su implicación, según revelan los documentos desclasificados por el Gobierno y publicados este martes en la web de Moncloa.
En uno de los documentos desclasificados se indica que el CESID elevó a "conocimiento superior" un contacto que se habría producido por parte del ahora rey Juan Carlos I con el general Jaime Milans del Bosch después del golpe de Estado del 23F y antes de que se llevara a cabo el juicio, con vistas a que "la Corona no salga lesionada del proceso".