Editorial

Indignante agresión sexual

27.07.2021 | 00:04

La presunta violación grupal en Gijón de dos jóvenes mujeres, una de ellas vasca, es un nuevo ataque machista que conecta con el espíritu de la futura ‘ley del solo sí es sí’ al no haber consentimiento expreso

La violación múltiple denunciada este pasado fin de semana contra dos jóvenes –una de ellas vasca– perpetrada por cuatro varones de entre 20 y 30 años en un piso turístico asturiano ha causado una vez más conmoción e indignación en toda la sociedad, en especial en las localidades de las que eran vecinas las víctimas, Bergara y Gijón, que ya han mostrado su condena absoluta. A falta de los resultados de la investigación y las resoluciones judiciales que se adopten –de momento, la jueza decretó ayer prisión provisional sin fianza para dos de los acusados–, los hechos descritos por las jóvenes que han denunciado este injustificable acto de violencia machista guardan características similares a otros casos de violaciones grupales. El hecho de que los agresores y las víctimas contactaran por medio de las redes sociales, el modo en el que se iban sumando al encuentro de las chicas los posteriormente atacantes –primero uno queda con ellas, otro se añade durante el camino al piso y los otros dos esperan en la habitación, lo que convertiría lo acontecido en una encerrona– y, ante la superioridad física y numérica, las obligaran a mantener relaciones supone un patrón de comportamiento típico de los depredadores sexuales que tiene muy conocidos antecedentes. Aunque los presuntos violadores alegan que no hubo agresión física y que las relaciones fueron "consentidas" –exculpación también muy habitual en este tipo de casos–, este ataque se produce a apenas quince días de la aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual –conocida como la ley del solo sí es síque explícitamente define el consentimiento expreso, sin exigencia de que concurran violencia o intimidación al establecer que: "Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona". Es decir, que si no hay un consentimiento "libre" y "claro" se considerará agresión sexual. Aunque la ley aún no está en vigor –le queda un largo recorrido de debate y aprobación en las cámaras legislativas–, es imposible ya sustraerse a su espíritu, que cuenta con un amplio consenso social. Es, en cualquier caso, la vara de medir social de esta nueva, lamentable y execrable agresión machista.

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