Vox Media se está vendiendo por piezas en estos momentos. No soy lo que se diría una persona fiel a las marcas porque ellas son fieles a mi cartera y nada más, pero he sentido un poco de desilusión al enterarme de la caída del último de los gigantes digitales del periodismo “alternativo”. Lo pongo entre comillas porque lo único alternativo eran los medios de distribución -Youtube, Facebook, Twitter (¿alguien se acuerda de cuando no se llamaba X?)- y los temas. Con 15 años no tenía ni idea de cómo definir los vídeos de Vice, pero los veía uno tras otro porque nadie más se metía en temas tan bizarros como distintos. No sabía que aquello era periodismo, pero era inspirador ver a gente haciendo vídeos “de verdad” que informaban de temas duros sobre el terreno, en ocasiones jugándosela. Al final Vice cerró e incluso Buzzfeed, los reyes de la viralidad, tuvo que dar un volantazo hacia la IA para sobrevivir. Con la defunción de Vox Media se ha ido del todo ese optimismo tecnológico de Sylicon Valley que decía que íbamos a tener sociedades más libres y menos autoritarias con el internet y las redes sociales. Así que descansad en paz, Vox Media, Vice y ese tiempo optimista en el que parecía que estaban cambiando las cosas a mejor. Fue divertido mientras duró.
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