George Orwell en su libro 1984 escribe algo fundamental que, creo, no valoramos suficientemente. ”Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado”.

Este 2026 es año redondo en conmemoraciones. El 1 de enero 45 años del fallecimiento de Manuel de Irujo y 90 del asesinato de Fortunato Agirre. El 12 de marzo, setenta aniversario del secuestro en Nueva York de Jesús de Galíndez. El 18 de julio, inicio de la sublevación militar contra la República. El 7 de octubre, creación del Primer Gobierno Vasco. Cincuenta de la Fuga de Segovia. Noventa de la extraña muerte de Unamuno. Cincuenta de la apertura de afiliación al EAJ-PNV. El 7 de septiembre 130 años del nacimiento del Lehendakari Leizaola, sin olvidarnos de algo trascendental para el EAJ-PNV, como fue su división hace cuarenta años. El profesor Iñaki Agirregomezkorta va a presentar en breve dos libros sobre ello. No ha encontrado editorial que lo edite.

Fechas significativas para recordar personas y circunstancias con el objetivo de seguir apostando por un futuro con memoria. Para las sociedades y las personas, la memoria es la identidad. Y no estaría nada mal, como existen en otros gobiernos, que el nuestro tuviera un Departamento de Conmemoraciones con personas al frente, vocacionales, bien formadas y la suficiente curiosidad y empatía para preguntar cuando no se sabe.

Sí se ha recordado la barbaridad de los asesinatos policiales del 3 de marzo, como tiene que ser, pero ha pasado al olvido algo que creo fundamental como fue un hecho tan trascendental e importante como que, muerto el dictador, ETA intensificara, la lucha armada. Hay interés en que no se hable de ello. Y EITB, nuestro Ente Público, ni lo menciona. ¿Por qué será?

Un apunte. Muere Franco en noviembre de 1975 y el Lehendakari Leizaola en nombre de su gobierno convoca el Aberri Eguna de aquel año 1976 con el objetivo de un resurgimiento democrático en la ciudad de Iruña. Aquella era una fecha redonda. Trabajamos a tope para lograr una apoteósica y casi millonaria manifestación en Iruña. Todos los partidos y sindicatos, estábamos concernidos. Quería ser un aviso al régimen; Un “tour de force” democrático; Un pulso. El “todo atado y bien atado” puesto en cuestión. De ahí que narre lo que ocurrió hace cincuenta años ,preparando este Aberri Eguna fracasado gracias a ETA y las consecuencias que tuvo, hoy silenciadas.

EN LA TIENDA DE ZUBIRI Y EN LA CALLE EGAÑA

El PNV organizaba en 1976 su estructura y ponía en marcha en ciclostil una hoja con el título de Euzkadi. Primeramente lo imprimíamos en las oficinas de Sota en la Alameda Mazarredo y posteriormente en la tienda de Sabin Zubiri en la calle Tenderia del Casco Viejo. Los Zubiri eran los clásicos tenderos de la Villa desde 1908 vendedores de ropa interior femenina. De todas partes venían las señoras a comprar su lencería.

En un lugar del segundo piso de la amplia superficie, le recuerdo a Sabin Zubiri en una especie de minarete acristalado como el patrón de un pesquero en su puesto de mando. Era una persona volcada en los demás y con mil contactos. Promotor de Deia y de la ikastola Begoñazpi, amén de mil servicios a Euzkadi y al PNV. Bien lo sabían los llamados Guerrilleros de Cristo Rey que le rompieron varias veces las lunas de su tienda. Y allí entre sostenes y corsés escondíamos nuestros Euzkadi hasta que Sabin nos dijo un día que había alquilado en la calle Egaña un piso con ascensor que llegaba al garaje, cerca de la Alhóndiga.

El 1 de abril de 1976 con Joseba Goikoetxea, posteriormente asesinado por ETA en 1993 y por Bingen Zubiri, hijo de Sabin y compañero de clase en el Colegio Santiago Apóstol, imprimimos nuestros llamamientos al Aberri Eguna de Iruña en nombre del Gobierno Vasco y del PNV.

Felices y contentos, empaquetados los Euzkadi para repartir por zonas, bajamos al sótano. Al abrir la puerta del ascensor cinco policías nos rodearon. El susto fue mayúsculo. A Joseba y a Bingen se los llevaron en un coche directamente a la Comisaría de Gordóniz y a mí al piso que tenía el Partido en la calle Iparraguirre 39. Con semejante compañía, allí me presenté con dos policías. Nos abrió la puerta Pello Caballero que se quedó demudado. El piso era nuestra tapadera, con dos abogados, Eduardo Estrade y Karmelo Zamalloa que trabajaban en él. Revisaron las dependencias. Estando allí me di cuenta que tenía una carta con todo lo que hacíamos destinada al Grupo EGI de Caracas. Datos, hechos, planes. Me recorrió un sudor frío. Y pido ir al servicio. Milagrosamente me lo permiten y echo la carta al retrete. Eso me salva.

EN LA COMISARIA

De allí a la comisaría. ”Quítese el reloj, los cordones de los zapatos y el cinturón, Dígame cómo se llama”. “Iñaki Anasagasti”. “No es verdad. Aquí a los perros se les llama Iñaki, usted es Ignacio”. ”Soy Iñaki bautizado y registrado. Nací en Venezuela. Quiero que llamen al cónsul”.

No sé de dónde me salió lo del cónsul, pero eso quizás me salvó de que me dieran una paliza como se la dieron a Bingen y a Joseba. Y tres días metido en una celda tenebrosa, asiento de cemento, sucia, dura y solo. De vez en cuando llamaban para interrogar. Les noté interesados por todo lo exterior vasco, gobierno, Radio Euzkadi, propaganda… Lo de ellos solo había sido ETA y nosotros éramos unos “propagandistas ilegales” pero sin pólvora. En el fondo, muerto Franco, no sabían qué iba a pasar. Y seguramente, a pesar de la fuerza, tenían su preocupación. En 1974 en Portugal se había producido la Revolución de los Claveles.

A los tres días en un furgón al Juzgado en la Plaza Albia. Abren la puerta y allí en la acera estaban Xabier Arzalluz y Elixabete Bizkarralegorra como letrados y mi hermano Jon. Xabier me mira y me dice. ”Te van a expulsar. Tú a Venezuela a hacer dinero”. Pues no.

Nos toman declaración. Y nos dejan salir. Vamos a casa de Retolaza. Teníamos que ir cada semana a reportarnos al Juzgado. No volvimos a pisar la Audiencia. No pasó nada. El régimen abría poco a poco su mano.

LA FOTO DEL POLICÍA

El Aberri Eguna 76 fue un desastre completo por responsabilidad de ETA y del mundo que le apoyaba. Ahí se malogró aquel Aberri Eguna y también una transición a la que condicionó ETA con sus atentados y la extrema derecha con sus ataques. De haber sido la fiesta nacional vasca, el día de la Patria, apoyada por todos seguramente se habría recogido en el propio Estatuto de Autonomía aprobado en 1979. No lo está. No tenemos festividad de la Comunidad Vasca institucionalizada. Y todo viene de esos hechos de hace cincuenta años.

Hoy, me llama la atención cómo se han recordado los sucesos del 3 marzo de Gasteiz en su cincuentenario, y los asesinatos de los trabajadores, que me parece de justicia y sin embargo un hecho tan importante como el asesinato de Aingeru Berazadi y el fracaso y la muerte de aquel tipo de Aberri Eguna no ha merecido un análisis serio de nadie. Y fue una decisión clave, la de los “salvadores de la patria”, que jamás han reconocido su inmenso error. Si la democracia es un régimen de opinión pública, a la opinión pública se le están hurtando datos esenciales.

COSAS DEL BLANQUEAMIENTO

Pasó el tiempo y en 1979 tras las elecciones legislativas elegimos en Gernika a Carlos Garaikoetxea presidente del Consejo General Vasco en sustitución de Rubial. Era Garaikoetxea el presidente del EBB. Tras su elección hubo una recepción en la propia Sala de Juntas y en una de éstas me topo frente a frente con el policía que me había dicho que Iñaki era el nombre que aquí se le daban a los perros. Estaba de escolta del gobernador civil. Se queda turbado y le recuerdo aquella dura escena y me contesta. ”Eran otros tiempos” y se esfuma rápido y nervioso. Tengo y publico la fotografía de este policía de la dictadura. Podemos ver en ella a Mikel Isasi y Retolaza a la derecha. El policía en la mitad con el brazo derecho en la solapa. Josu Oregi a la derecha y el gobernador civil, Luis Alberto Salazar Simpson, y de quien era escolta el poli malo, abajo a la derecha. Todo un documento.

Pero no todo acabó ahí. Pasaron diez años y un día mi prima Izaskun que trabajaba en las oficinas de Iberia de la calle Ercilla me contó que, como consecuencia del robo que habían tenido, tuvieron que ir a la policía a identificar sospechosos de un delito común. Llegadas a las oficinas les enseñaron álbumes de fotos de delincuentes de todo tipo para que trataran de reconocerlos. Y, para su gran sorpresa, allí estaban nuestras fotografías del 1 de abril de 1976. No habían depurado nada. Lógicamente hice una pregunta parlamentaria. Dijeron que sí, aunque en realidad no sé si seguimos todavía allí. Todo un honor.

Historias de una época de hace cincuenta años que al parecer no han sucedido. Pero apúntenlo. Aquel Aberri Eguna malogrado de Iruña por el secuestro y asesinato de Aingeru Berazadi en 1976, marcó todo un hito en el inicio de la transición hacia la democracia, algo que hoy no se quiere recordar. Yo sí.

HOUSTON, TENEMOS UN PROBLEMA

El rencor y el fanatismo, esa herida que no cicatriza con el tiempo. Lo estamos viendo con el Guernica de Picasso que dejó escrito que el lienzo viajara a “España, cuando vuelva la República”. No hay República, hay un Emérito que aplauden en la Maestranza y para más Inri lo cuelgan en el Museo Reina Sofía. ¿No quieres taza? Taza y media.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha dicho que no. Apellido vasco y de Sumar. Pla ya lo dijo. Lo más parecido a un español de derechas es uno de izquierdas. Dice que hay que escuchar a los técnicos. ¿Qué técnicos? Los del Reina Sofía. ¿Qué van a decir salvo que nos toman por tontos?. Vayamos a Houston, a la Nasa que han logrado que una nave esta semana se coloque cuarenta minutos tras la parte oscura de la luna y preguntémosles si se puede o no. Escucharán ustedes la carcajada cuando lean el informe de Urtasun. En el fondo nos dicen que Gernika no es España y que el lobby museístico español es muy fuerte. Nada nuevo.

Diputado y senador de EAJ-PNV (1985-2015)