A veces tiene que venir alguien de fuera para aportar una visión diferente y hacerte reflexionar. Eso no implica tener que cambiar de idea pero sirve, la mayoría de las veces y si no eres demasiado testarudo, para revisar la posición sobre un tema. En ocasiones conllevará un reforzamiento de lo que ya pensabas y en otras aportará matices a lo que antes resultaba impepinable. Las pasadas Navidades tuve la suerte de pasar buenos ratos con amigos ‘en el exilio’ a los que desgraciadamente veo mucho menos de lo que querría. Buenos amigos que marcharon a estudiar fuera y siguen siendo gasteiztarras pero que hace mucho tiempo que ya no son vecinos de Gasteiz. Entre viandas, risas y bromas, hubo tiempo para hablar de la ciudad que los vio crecer hasta la mayoría de edad y, entre otros temas y anécdotas, salió el de la limpieza de las calles. Algunos de los que residimos en la capital alavesa lamentábamos verla cada vez más sucia con mención aparte al estado de muchos parques infantiles. Qué tiempos cuando hablábamos de bares y discotecas... El caso es que desde fuera veían una ciudad que a sus ojos, sigue destacando por la limpieza al caminar por sus calles y paseos, mucho más que otras que han visitado o que aquellas en las que viven y se extrañaban ante nuestra visión catastrofista. Cuestión de puntos de vista.
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