Si algo me gusta de las fiestas de Gasteiz es que el momento más divertido puede salirte al paso en cualquier instante, en cualquier lugar, sin necesidad de dejarse guiar por programas. Este año, y de momento, me quedo con dos txarangas y sus correspondientes cuadrillas de blusas y neskas con las que coincidí el domingo un poquito más arriba del farolón -no hay meteorología u hora del día a las que no merezca la pena la vista de las torres de San Miguel y San Vicente, la Cuesta, el arranque de Los Arquillos y la entrada al Machete -. Cuando una txaranga se arranca por grupos como Dover -que no es que sea mi favorito, pero vaya, la variedad se agradece- es que la I+D se ha instalado ya claramente en los repertorios musicales festivos. Pero cuando la txaranga de al lado replicó con un Bad Romance de Lady Gaga que acabó en Crazy in love de Beyonce, paso singlelady del maestro incluido, eso es muy grande. Miré a mi alrededor y una decena de móviles estaba grabando la escena -o tempora, o mores-. Me empecé a fijar en esto de las versiones festivas de txarangas un día glorioso que me tropecé con una versionando a Barricada. Me puede el corazoncito. Pero las dos txarangas y sus correspondientes cuadrillas del domingo estuvieron realmente bien.
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