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Mesa de Redacción Yolanda, ¿tú también?

la vergüenza es una cualidad que los políticos perdieron hace tiempo. Quizá al principio se tomó esta pérdida como una virtud habida cuenta de la necesidad de echarle cara para sobrevivir a mítines, entrevistas o debates. Al fin y al cabo tenían que convencernos de las bondades de sus propuestas y no podían aparecérsenos como unos palurdos por excelentes que fueran sus ideas. Un chollo para los asesores de imagen, profesión de enorme auge para paliar el abundante déficit de postureo existente entre la incipiente y novata clase política. Aprendieron y hasta consiguieron democratizarnos, pero no se conformaron con eso. Los más avispados se percataron enseguida de que podían estirarse la cara hasta el infinito. Como los actores, actrices, cantantes y modelos que se encomiendan al bótox y al bisturí para retrasar el envejecimiento hasta el ridículo. Ahí siguen los senadores chupando del bote o los líderes que no se despegan de la poltrona ni con acetona. Pero claro, una vez que pierdes la vergüenza, allá con el qué dirán y, sobre todo, ande yo caliente. No voy a enumerar todos los que han robado o rascado puestazos gracias a sus cargos públicos porque no me caben en esta columna. Por cierto, la ex presidenta de Navarra Yolanda Barcina acaba de fichar por Movistar como consejera. Pues eso.