Si tan grave es el caso de la estafa de Volkswagen, un timo que ha afectado a millones de personas de diferentes países, ¿cómo es posible que todo se resuelva con unas dimisiones, un anuncio de revisiones a los vehículos afectados y un “nosotros corremos con todos los gastos”? ¿Nadie va a la cárcel de inmediato? ¿Qué pasa, que hay que proteger a los emprendedores?

¿No tiene nada mejor que hacer el paladín rojigualdo que se dedica a mirar balcones y contar banderas de pueblo en pueblo? ¿Ese es su trabajo? ¿Un daltónico puede ser delegado del Gobierno?

¿Se puede cambiar la Constitución a escondidas, como hicieron el PSOE y el PP a sabiendas de que perjudicaban a los ciudadanos, pero no se pueden arrancar una páginas de un ejemplar de bolsillo siendo diputado?

¿Existe algún ser humano convencido de que con la nueva tarifa eléctrica regulada va a poder ahorrar? ¿Oyen las carcajadas de los directivos de las empresas energéticas?

¿Alguien se cree de verdad que los más ricos pagan más impuestos?

¿Alguien se cree de verdad que en el futuro va a haber trabajo para todos?

¿Alguien se cree de verdad que, sin un cambio radical, nos va a ir mejor?