Una vuelve de vacaciones y se encuentra con que un plato es un plato y un vaso... sí, un vaso, y que en las elecciones catalanas ganaron todos o perdieron todos. Un clásico electoral dirán, pero si este 27-S ha conseguido algo es hacer feliz de una tacada y en la misma ronda de conexiones en directo a independentistas y anti independentistas -todo depende de cómo se agrupen los sumandos-, lo que quizá no sea malo. Afortunadamente, me esperaba sobre la mesa el plantel de ganadores de la edición de este año -y van 25- de los premios Ig Nobel, con apuestas tan sugerentes contra la corrupción como la desplegada por la premiada en la categoría de Economía, la Policía Metropolitana de Bangkok, por ofrecer a sus agentes gratificaciones económicas si rechazan sobornos. Sin palabras. El auténtico héroe de esta edición es uno de los galardonados en Fisiología y Entomología, por utilizarse como cobaya humana para verificar en qué partes del cuerpo duele más la picadura de abeja. Sé que se lo está preguntando: tallo del pene, labio superior y, ganadora,... ¡aleta de la nariz! Supongo que fans de la franquicia Jurassic Park, los ganadores en Biología han evidenciado que si le pones a una gallina un palo en la cola anda como lo hacían los dinosaurios. Si le intriga, el trabajo incluye vídeo.