alea jatcta est. Los resultados son los que son y el pueblo ha hablado. Ahora toca gobernar y pactar porque, algo sí hemos aprendido, nadie cuenta con la mayoría absoluta que tanto corrompe la democracia y la convivencia. La crisis se mantiene y la gente sigue sin encontrar un empleo decente o perdiendo el que tenía. El chiste de que la economía va mejor ya no hace ni pizca de gracia una vez agotada la campaña electoral. Toca sobrevivir a tiempos duros y, a buen seguro, seguiremos escandalizándonos con la apestosa corrupción que todo lo mancha y estropea. No sé ustedes, pero yo me conformaría con que los nuevos regidores de nuestros dineros se afanaran en adquirir el rearme moral imprescindible para frenar esta brutal desigualdad que está instalándose entre nosotros. No es de recibo que algunas personas se aprovechen de la crisis para llevarse por delante a la mayoría. No se puede tolerar que las estrecheces económicas lo justifiquen todo, hasta lo injustificable. No podemos seguir refugiándonos en el miedo para esconder nuestra indignación ni tampoco resignarnos ante las injusticias que nos rodean. Una vez pasadas las elecciones no se acaba nada sino que empieza todo. A los nuevos gobernantes les pido ética y honradez como mínimo.
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