jornada de reflexión: dícese del día anterior a las elecciones en las que los políticos ya no pueden pedir el voto porque los ciudadanos necesitan esas 24 horas para decidir si votan y a quién. Más que de reflexión, de descanso diría yo. Un día entero sin bombardeos de propaganda, sin eslóganes más o menos ocurrentes, sin coches con altavoces por las calles gritando a los cuatro vientos las bondades de tal o cual candidato... Menos mal que el sistema nos otorga este día de recogimiento personal para que no nos equivoquemos al elegir... ¡Ja! Lo que creo es que el día de reflexión es una gran chorrada a la que, de verdad, no le encuentro ningún sentido. ¿Por qué no pueden pedirnos el voto hoy o incluso mañana mismo a la entrada de los colegios electorales? No me digan que no estaría chulo que los diferentes candidatos nos abordasen con sus papeletas a modo de chicas y chicos monos en las puertas de las discotecas de Ibiza. Nos haría sentirnos poderosos y hasta deseados por un día. ¿Por qué privarnos de ese placer? ¿Y qué es eso de que no se pueden publicar encuestas en los últimos siete días anteriores a las elecciones? Otra estupidez que no va a ninguna parte. Hay mucho que reflexionar sí, pero no hoy precisamente. Llevamos cuatro años pensando...