El domingo pasado vi a Mariano Rajoy en el televisor. Decía cosas sin importancia, ya que estamos en campaña. Constaté que tiene el mismo atractivo que una ameba y desprende tanta ilusión como una lechuga envasada. Esto no sólo es cosa suya, sino epidemia entre casi todos los gobernantes que nos rodean, porque eso es lo que hacen: rodearnos en lugar de gobernarnos. Mientras Rajoy movía los labios como expresando alguna idea, observé que el atril desde donde peroraba estaba indisimuladamente decorado con el mensaje de campaña del Partido Popular: Trabajar, hacer, crecer. Como las palabras estaban escritas en formación vertical, sólo leí una cosa: THC, la principal sustancia activa en la marihuana. Turbador. Mariano, pásame el peta. La muchachada del PP apuesta por la despenalización del cannabis. Get up, stand up: stand up for your rights! Me vine arriba, ya lo ven. Y ya manos a la obra, me bastaron dos segundos de búsqueda en el ordenador para comprobar que lo que leí bajo Mariano ya lo habían leído otros antes. Las redes sociales le sacan punta a todo, hasta lo más romo. Así que veamos todo esto con optimismo y esperemos que en unos pocos años, dado el empuje involuntario gaviotil, quien quiera fumar pueda hacerlo en paz.