los datos de abril hablan de un descenso del paro de 119.000 personas en el conjunto del Estado, 4.000 en Euskadi y 600 en Álava. “El mejor dato de un mes de abril de la Historia”, bramó Rajoy justo antes de presumir de gestión y colocar a España a la cabeza de Europa. Pues qué quieren que les diga, yo no he oído a nadie en la calle gritar: “¡Yuuuhu!” Será que somos cenutrios, que nos empeñamos en valorar más la escalofriante cifra de 4,5 millones de desempleados que el puñado de afortunados a los que de cuando en vez las empresas contratan para cubrir determinadas campañas, vacaciones o picos concretos de actividad. Y una vez pasada la Semana Santa, si te he visto no me acuerdo hasta el verano... si sale el sol. O vete a la calle porque ya vas a cumplir dos años de eventual y una cosa es cobrar subvenciones por contratarte y otra bien distinta hacerte fijo. ¡Acabáramos! Contratos por meses, semanas, días y hasta horas como piedra filosofal de la recuperación. Seguimos sin revisar el modelo económico, mirando al cielo para ver si el buen tiempo atrae turistas. La única variación ha sido convertirnos en coreanos, laboralmente hablando, o sea en pobres sin derechos. Y tirar de déficit para parchear prestaciones y evitar revoluciones. ¡Yuuuhu!