los periódicos son malos, muy malos -de maldad, que no de calidad- y los periodistas ni te cuento. Y, si no son malos es porque son tontos, muy tontos, parciales y vendidos a no se qué intereses partidarios -de partido político, se entiende-. Y así, al pobre PP le están acorralando con el caso Bárcenas como bien denunció su portavoz Carlos Floriano quien fue capaz de aunar en una misma frase los términos "indefensión", "causa general" e "insidia" para, supongo, proclamar la inocencia y limpieza de su partido político. Bueno no, lo que defiende en realidad es que el PP no es tan corrupto porque asigna un tercio menos de contratos públicos a empresas amigas. Y encima nos cebamos con los sobres(ueldos) de los dirigentes populares o con los cientos de viajes que Correa facturó a Moncloa en tiempos de Aznar. Desde luego es inaudito el ataque de la diabólica prensa, a buen seguro instigada por los enemigos del impoluto régimen actual. Pero que no se queje mucho Floriano porque peor aún es la situación de Berlusconi, al que la pérfida prensa y sus malignos opositores también persiguen sin parar y al que -en el colmo de la perversión- los malévolos jueces acaban de condenar a siete años de cárcel y una inhabilitación perpetua por abuso de poder e incitación a la prostitución de menores. "Van a por mí", se lamentaba amargamente Il Cavaliere. ¿Y qué me dicen de la campaña judeomasónica montada contra Messi por evadir impuestos? El chaval ya ha ofrecido diez millones para frenar las, sin duda injustas, investigaciones. ¡Qué desfachatez!
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