Irán y EE.UU. chocan por un presunto pacto para Ormuz
Teherán asegura que existe un borrador preliminar para reabrir el paso marítimo, mientras Washington lo califica de “completa fabricación”
Las negociaciones mediadas por Pakistán para poner fin a la guerra entre Irán, EE.UU. e Israel, iniciada el pasado 28 de febrero con una ofensiva sorpresa conjunta, han entrado en una fase de contradicciones públicas. Mientras la televisión estatal iraní asegura haber obtenido un borrador de acuerdo preliminar que incluye la reapertura del estrecho de Ormuz, la Casa Blanca ha tachado el documento de falso y lo ha calificado como una "completa fabricación". Entre tanto, Teherán mantiene firme su postura de excluir su programa nuclear de las conversaciones, a pesar de las exigencias del presidente estadounidense, Donald Trump.
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Según la cadena estatal iraní, el memorando de entendimiento filtrado establece que Irán restablecería el tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz a niveles previos a la guerra en un mes, bajo la gestión compartida con Omán. A cambio, Washington levantaría el cerco a los puertos y buques iraníes y retiraría sus fuerzas armadas de las cercanías del país. Tras esta fase, ambas potencias dispondrían de un plazo de 60 días para negociar cuestiones pendientes, como el programa atómico. Sin embargo, la Casa Blanca desmintió la veracidad del texto en sus redes sociales: "Esta información de un medio controlado por Irán no es cierta y el MOU que 'publicaron' es una completa fabricación. Nadie debería creer lo que los medios estatales iraníes están difundiendo".
Pese a este cruce de declaraciones, existen síntomas de acercamiento. El portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, reconoció que se ha llegado a una conclusión sobre "gran parte de los asuntos bajo discusión", aunque alejó una resolución inmediata. En la misma línea, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó que quedan discrepancias en el borrador inicial que tomará "unos días" resolver.
El principal escollo sigue siendo el arsenal nuclear, sobre lo que Teherán insiste en que el futuro de sus reservas no se discute. "Este tema no está en la agenda de las negociaciones", declaró Alí Baqeri, alto cargo del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, desde Moscú, ciudad que se ha ofrecido a custodiar el material. Esta posición choca con la de Trump, quien exige que el uranio enriquecido sea entregado "de inmediato a EE.UU. para traerlo a casa y ser destruido" o bien desmantelado en las propias instalaciones iraníes.
Mientras, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha señalado que el conflicto se ha trasladado al plano financiero tras el "fracaso militar del enemigo". Durante una reunión con el sector privado, Pezeshkian afirmó que "el principal campo de batalla hoy en día es la guerra económica" y acusó a las sanciones de buscar "acabar con la resiliencia del país".
Por su parte, la Guardia Revolucionaria ve "baja" la probabilidad de un reinicio de los combates debido a "la debilidad del enemigo". Mohamad Akbarzadé, 'número dos' de su Armada, advirtió a Washington de que no use el lenguaje de las amenazas y sentenció que las fuerzas iraníes "convertirán la zona entre Chabahar y Mahshahr —en referencia a localidades ubicadas a ambos extremos de la costa sur iraní, en el golfo Pérsico y el golfo de Omán— en un cementerio para los agresores".
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