La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que la financiación actual es insuficiente para hacer frente al creciente riesgo de pandemias y ha alertado de que el mundo se expone a sufrir consecuencias "aún mayores" si no se refuerzan los sistemas de preparación y respuesta sanitaria.

Así lo revela un informe de la Junta Mundial de Monitoreo de la Preparación (GPMB, por sus siglas en inglés), un organismo independiente de monitoreo y rendición de cuentas establecido en 2018 por la OMS y el Banco Mundial para fortalecer la preparación ante crisis sanitarias.

El documento señala que, a medida que los brotes de enfermedades infecciosas se vuelven más frecuentes, también se vuelven "más dañinos", con impactos cada vez mayores en la salud, la economía, la política y la sociedad, y una menor capacidad para recuperarse de ellos.

La Junta advierte que una década de inversión no ha sido suficiente para hacer frente al creciente riesgo de pandemia. Si bien considera que las nuevas iniciativas han mejorado algunos aspectos de la preparación, en general estos esfuerzos se ven contrarrestados por "los crecientes efectos de la fragmentación geopolítica, la alteración ecológica y los viajes internacionales", especialmente a medida que la ayuda al desarrollo cae a niveles no vistos desde 2009.

El informe analiza una década de Emergencias de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), desde el ébola en África Occidental hasta la COVID-19 y la mpox, evaluando sus impactos en los sistemas de salud, las economías y las sociedades. "En medidas clave, como el acceso equitativo a diagnósticos, vacunas y tratamientos, el mundo está retrocediendo", añade.

El documento subraya que el riesgo real e inmediato de otra pandemia afectaría a un mundo más dividido, más endeudado y con menor capacidad para proteger a su población que hace una década, exponiendo a todos los países a impactos potencialmente mayores en materia de salud, sociedad y economía.

La OMS reclama liderazgo político y más cooperación internacional

"El mundo no carece de soluciones. Pero sin confianza ni equidad, esas soluciones no llegarán a quienes más las necesitan", ha declarado la copresidenta de GPMB, Kolinda Grabar-Kitarović.

Los líderes políticos, la industria y la sociedad civil aún pueden cambiar el rumbo de la preparación global, si transforman sus compromisos en avances tangibles antes de que estalle la próxima crisis.

El GPMB identifica tres prioridades concretas para que los líderes políticos reviertan estas tendencias: establecer un mecanismo de seguimiento permanente e independiente para controlar el riesgo de pandemia; promover el acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos que salvan vidas mediante la conclusión del Acuerdo sobre la Pandemia, y garantizar una financiación sólida tanto para las actividades de preparación como para las de respuesta ante el 'Día Cero'.

"Si la confianza y la cooperación siguen deteriorándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia. La preparación no es solo un reto técnico, sino una prueba de liderazgo político", ha indicado la copresidenta del GPMB, Joy Phumaphi. El informe concluye destacando que ese liderazgo se pondrá a prueba este año, a medida que los gobiernos trabajen para finalizar el Acuerdo de la OMS sobre la pandemia y para acordar una declaración política significativa de las Naciones Unidas sobre la prevención, la preparación y la respuesta ante pandemias.