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Movilidad eléctrica

Así ha conseguido el futuro monovolumen de Mercedes cubrir 1.100 km con dos mini-paradas

Mercedes-Benz última los detalles finales de su futura generación de monovolúmenes eléctricos, un proyecto estratégico que además de suponer una fuerte apuesta por el segmento de los conocidos como MPV (Multi Purpose Vehicle) también va a situar a la planta de Vitoria-Gasteiz como una de las más revolucionarias de toda Europa.

Así ha conseguido el futuro monovolumen de Mercedes cubrir 1.100 km con dos mini-paradasMercedes-Benz

El modelo, conocido como VLE, se basa en la nueva plataforma VAN.EA (Van Electric Architecture) que identifica una arquitectura modular y eléctrica que servirá de base para todos los futuros vehículos de pasajeros de gran tamaño y electrificados de la compañía (también habrá una variante para modelos de combustión, conocida como VAN.CA). 

Y lo hace, de partida, con una interesante promesa: una autonomía de hasta 1.100 kilómetros con sólo dos breves paradas de carga, según las pruebas adelantadas por medios internacionales. Eso quiere decir que, por ejemplo, en breve (ya se ha anunciado que el debut será el 10 de marzo en Stuttgart, Alemania) podríamos ver una nueva generación del Vito o Clase V que ofrezcan esas prestaciones (ya en el último Salón de Shanghai se pudo ver un anticipo, bajo la denominación ‘V Visión’ de cómo podría ser el diseño final).

El desarrollo del VLE prosigue en estas fechas… pero en un escenario muy distinto al que tendrá en Euskadi cuando comience su producción a gran escala. En lugar de las líneas de montaje de Vitoria-Gasteiz, los prototipos están ultimando su puesta a punto sobre los lagos helados y carreteras cubiertas de nieve de Arjeplog, en el norte de Suecia, donde Mercedes (y muchas otras marcas que disponen allí de campamentos base) somete a sus futuros modelos a unos programas de invierno que si ya son exigentes para un vehículo térmico, lo son aún más para los modelos eléctricos, a los que las bajas temperaturas afectan en mayor medida. 

Allí, a pocos kilómetros del Círculo Polar Ártico, los ingenieros ponen a prueba desde el comportamiento y la estabilidad del vehículo en superficies con un 90% menos de agarre que el asfalto seco hasta la capacidad de toda la parte eléctrica para mantener el rendimiento y el confort en temperaturas extremas. Por supuesto, también se tienen en cuentafactores como la autonomía o velocidad de recarga cuando el vehículo se enfrenta a un escenario donde el termómetro marca, habitualmente en estos meses de invierno, temperaturas de hasta -20 Cº. 

Los prototipos están ultimando su puesta a punto sobre los lagos helados y carreteras cubiertas de nieve en el norte de Suecia.

La marca explica que estas pruebas son un paso fundamental antes de cerrar el desarrollo del vehículo. No se trata solo de comprobar que los componentes funcionan, sino de verificar que el conjunto de elementos principales (batería, motores, electrónica, climatización y chasis) responde como un producto maduro, en el sentido de que ya pueda ser ofrecido al público sin problemas

Para ello, los prototipos se someten a maniobras repetidas sobre superficies heladas para analizar su comportamiento en situaciones límite. El objetivo es garantizar que el futuro monovolumen eléctrico mantiene su eficiencia y su autonomía incluso cuando el termómetro cae muy por debajo de cero, un escenario especialmente crítico para los vehículos eléctricos.

El objetivo es garantizar que el futuro monovolumen eléctrico mantiene su eficiencia y su autonomía incluso cuando el termómetro cae muy por debajo de cero

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es la combinación de tracción total 4MATIC y dirección en el eje trasero, dos tecnologías que, según Mercedes, permiten mejorar tanto la seguridad como la maniobrabilidad. La dirección trasera reduce de forma notable el radio de giro, algo especialmente útil cuando se trata de maniobrar en vehículos de gran tamaño, mientras que el sistema de tracción total (no al estilo clásico mediante el empleo de transmisiones, sino por el empleo, según versiones, de un motor eléctrico encargado de caja eje) amplía las posibilidades de uso del modelo y, por supuesto, mejora el comportamiento en superficies deslizantes. 

A esto se suma un nuevo sistema de suspensión diseñado para ofrecer un equilibrio entre confort y estabilidad, un aspecto clave en unos vehículos que, en sus versiones de pasajeros aspiran a cubrir desde funciones familiares hasta servicios VIP o incluso configuraciones de lujo con un habitáculo de gran amplitud.

La plataforma VAN.EA, que hace su debut en 2026, permite a Mercedes diferenciar claramente entre los modelos orientados al uso privado y los destinados al transporte profesional. En el caso del VLE, la marca lo sitúa en el primer grupo: un monovolumen eléctrico de gama alta (segmento que se está volviendo a poner de moda), pensado para familias que buscan espacio y tecnología, pero también para empresas que requieren vehículos de representación o traslados de alto nivel (de hecho, se habla que incluso, por primera vez, el modelo podría llegar a Estados Unidos en una variante de lujo conocida como VLS). 

La flexibilidad de la plataforma hace posible que convivan versiones con distintos tamaños de batería… con algo habitual en los monovolúmenes: distintas configuraciones de asientos (hasta ocho plazas) y niveles de equipamiento, algo que también facilitará la adaptación del modelo a lo que demanden los mercados en los que se comercialice.

Uno de los aspectos que más interés ha generado es la autonomía. Según la propia marca, el VLE ha logrado completar un recorrido de más de 1.100 kilómetros entre Stuttgart (Alemania) y Roma (Italia) con solo dos paradas de carga de apenas 15 minutos, aprovechando su arquitectura de 800 voltios (solución que debutó durante 2025 en el Mercedes CLA) y la capacidad de carga rápida que permite recuperar energía a gran velocidad. 

Aunque Mercedes no ha detallado aún la capacidad exacta de la batería, sí ha confirmado que todos los modelos basados en VAN.EA contarán con un cargador de 22 kW en corriente alterna y un sistema de carga continua de alta potencia, lo que sugiere que el vehículo está diseñado para viajes largos con ‘interrupciones muy’ pequeñas. Para ejemplificar, estaríamos hablando de una distancia equivalente a la que hay entre las ciudades de Vitoría-Gasteiz y Suiza, que podría cubrirse en menos de 12 horas, incluyendo un par de paradas en Francia.

Las pruebas en un clima extremadamente frío son un paso fundamental antes de cerrar el desarrollo del vehículo.

La gestión térmica es otro de los pilares del desarrollo. En un vehículo eléctrico, mantener la batería en la temperatura adecuada es esencial para conservar la autonomía y evitar pérdidas de rendimiento. Por eso, como hemos mencionado, en las pruebas de Arjeplog se evalúa cómo responde el sistema de climatización del habitáculo (que debe calentar un interior muy amplio sin disparar el consumo) y cómo se comporta el circuito de refrigeración de la batería durante la carga y la descarga. Mercedes asegura que los resultados preliminares son positivos y que los prototipos han superado con solvencia los ciclos más exigentes del programa.

Más allá de la tecnología, el proyecto tiene una dimensión industrial muy relevante. La planta de Mercedes-Benz en Vitoria-Gasteiz, una de las mayores fábricas de automoción del estado, será la encargada de producir en exclusiva este modelo eléctrico. La decisión forma parte de la estrategia de la marca para reforzar su presencia industrial en Europa y consolidar la transición hacia la movilidad eléctrica. 

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Para Euskadi, supone asegurar la continuidad de un centro que emplea a miles de personas y que deberá adaptarse a los nuevos procesos asociados a la fabricación de vehículos eléctricos, desde el manejo de baterías de alto voltaje hasta la integración de sistemas electrónicos avanzados.