Esta semana se ha celebrado la ultrafashion Met Gala, rodeada de polémica en esta ocasión porque el matrimonio Bezos –Lauren y Jeff, fundador de Amazon– han patrocinado el acto con entre seis y diez millones de euros, recibiendo las bendiciones de la todopoderosa Anna Wintour. Y Bezos protagoniza esta semana también un post del Nobel de Economía Paul Krugman en Substack. Krugman habla de Bezos, entre otros, y describe la actual “plutocracia” en el poder, “una concentración de riqueza y poder increíbles en la cima, sin siquiera la hipocresía de la moralidad”. Considera que una “razón importante” por la que “tenemos un régimen con aspiraciones fascistas en el poder es que un puñado de hombres increíblemente ricos querían eliminar todas las restricciones”. Ando estos días leyendo sobre Julio César y, quizá por eso, me ha venido a la mente aquello de que la mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo. No se queden en el machismo rampante del aforismo, sino con el fondo de la importancia de la ética y la estética en el ejercicio del poder. Y pienso también en ese ejercicio tan habitual en nuestras días de manosear y pervetir la libertad. Me pregunto si esa plutocracia impune y esa libertad de saldo no serán la gasolina de esos chavales que dicen muy cabreados que lo de la dictadura no está tan mal.