Pocos saben mejor que Fernando Pacheco lo que supone jugar una final como la que tiene el Deportivo Alavés este sábado en el Martínez Valero. El portero pacense, leyenda babazorra, defendió la zamarra albiazul durante siete temporadas y no fueron pocos los encuentros de este estilo, con la permanencia en juego, en los que tuvo que proteger la meta del club gasteiztarra. Y uno de ellos, casualmente, fue también en Elche, en la antepenúltima jornada de la campaña 2020-21.
Aquel Glorioso, dirigido por Javi Calleja, venció 0-2 en el feudo ilicitano y dio un paso decisivo hacia la salvación. "Son partidos que se pueden considerar como una final. Aunque no son definitivos del todo, sí que marcan mucho, como lo hará el de este fin de semana", explica el propio Pacheco. El guardameta juega actualmente para el Al-Fateh, de la Saudi Pro League, máxima categoría de Arabia Saudita. Allí llegó en septiembre, para vivir su primera experiencia lejos del fútbol español.
Para el pacense, en partidos así, tiene "mucha ventaja" quien "se adelanta en el marcador", sobre todo, por lo que "supone a nivel anímico". En esa misma línea, dice que el secreto pasa por llevar el choque "al propio terreno", aunque lograrlo es lo más complicado. Cuando ambas escuadras tienen más miedo a perder que ganas de proponer, el fútbol se convierte en un ejercicio de control de nervios. No serán pocos los que haya este sábado en el Martínez Valero, las diferencias son mínimas.
“En finales así hay que salir motivado, pero la sobreexcitación muchas veces no ayuda”
"Al final, cuando se van acercando las últimas jornadas y no hay tanto margen de error, todos notamos la presión", admite Pacheco. Aun así, el exalbiazul confía plenamente en el conjunto de Quique Sánchez Flores: "Estamos viendo a un Alavés que en ningún momento le pierde la cara a los partidos, y eso es clave. Tengo mucha confianza en que van a sacar un resultado positivo ante el Elche, que puede ser un empate, y que se acabará consiguiendo el objetivo de la permanencia".
El ambiente en el vestuario durante la semana previa a este tipo de citas es otro de los aspectos que el extremeño conoce mejor que nadie. Siete temporadas en el Glorioso –ostenta el récord de más partidos disputados en Primera División con el club– le enseñaron a gestionar esa presión. "Nos acostumbramos un poco a vivir en esa situación. No es que lo normalices, pero es algo que ya te suena. Sabes que has estado ahí e intentas enfocarte en un partido más", reconoce.
En esos días, el papel de los líderes del vestuario resulta fundamental. Los capitanes como Pacheco intentan "transmitir tranquilidad". Si bien "todo el mundo ya sabe la importancia que tienen" días así, muchas veces "la sobreexcitación no ayuda". La cabeza fría es una virtud. "Hay que saber convivir con salir motivado, concentrado y tampoco demasiado temeroso. No deja de ser un partido de fútbol, como los muchos que has jugado en tu vida, en el que tienes que ganar", añade.
Cuando el partido acaba y la victoria llega, como lo hizo en aquella tarde de 2021, la descarga emocional lo compensa todo. Pacheco lo recuerda bien: "La verdad es que es una liberación increíble". Eso sí, matiza, el júbilo tiene límites cuando la permanencia aún no está certificada. "Tampoco tienes mucho margen de euforia, porque luego tienes que seguir. Pero marca mucho para el siguiente partido no ir con la soga al cuello", comenta. El Alavés de entonces certificó la permanencia en la siguiente jornada, tras ganar al Granada en un Mendizorroza vacío por la pandemia.
“Estamos viendo a un Alavés que nunca pierde la cara a los partidos; eso es clave”
Precisamente, esa idea de ganar el primero es la que más ronda la cabeza de Pacheco cuando analiza la situación actual. "Muchas veces se hacen los cálculos: hay que ganar dos, hay que ganar tal. Pero lo difícil es ganar el primero", subraya. Y en eso, el factor anímico vuelve a ser clave. Quien sale victorioso no solo suma tres puntos, sino que condiciona a todos los rivales implicados. Para el Glorioso, ganar en el Elche no resolvería nada matemáticamente, pero sí sería un paso de gigante.
Joselu Mato, en el minuto 40, y Luis Rioja, en el 55, fueron los dos goleadores que dieron el triunfo aquel día, 11 de mayo de 2021, al Alavés de Javi Calleja. Enfrente, en un Elche que llegó a la cita en puestos de descenso, jugaba Lucas Boyé, quien hoy defiende los colores del club gasteiztarra, pero que no podrá saltar al césped por lesión. Y lo más curioso de aquella cita es que, si bien el resultado dejó muy heridos a los franjiverdes, casi hundidos, finalmente ambos lograron la ansiada salvación.
ARABIA Y RECUERDOS DE 'MENDI'
La conversación con Pacheco viaja inevitablemente hasta Arabia Saudí, donde el portero lleva desde verano compitiendo en un entorno muy distinto al que conoció durante sus años en España. "Quería algo diferente, probar a salir, un reto nuevo. Y está siendo una experiencia muy bonita", resume. El fútbol saudí, explica, es un mundo aparte: muy físico, más de transiciones, menos táctico, con partidos abiertos y entretenidos para el público.
“El ‘Glorioso’ es el club de mi vida y lo echo muchísimo de menos; siempre voy a ser un aficionado más”
Eso sí, uno de los mayores atractivos de la liga –sus grandes estrellas– le ha deparado una broma del destino. En el Alavés tuvo que bregar durante años con los mejores atacantes del mundo: Messi, Neymar, Cristiano Ronaldo. Todos ellos, además, "en su prime". Y ni siquiera yéndose a miles de kilómetros de distancia ha logrado librarse de algunos. La gran inversión económica de sus clubes, fichando a estrellas europeas, ha generado "un campeonato muy competitivo".
Y si hay algo que Pacheco extraña es Glorioso. A pesar de no haber podido volver aún, la ciudad y el club le dejaron una huella que no borra la distancia ni el tiempo: "Echo muchísimo de menos el día a día, los amigos que dejé allí, Mendizorroza, esa afición. Al final, el Alavés es el club de mi vida. Ha sido el sitio donde crecí futbolísticamente y como persona, donde me dieron la oportunidad y confiaron en mí. Siempre voy a estar agradecido y seré un aficionado más".
Preguntado por Antonio Sivera, el pacense no hace otra cosa que deshacerse en elogios. Él tuvo que marcharse; pero, además de su legado futbolístico, dejó la meta albiazul en buenas manos. "Se lo ha ganado a pulso. Fue un compañero excepcional, siempre con muchísimas ganas de mejorar, de aprender, de escuchar. Me alegro muchísimo por él", dice. Y confía en que el de Jávea sea determinante ahora: "Estoy seguro de que va a ser muy importante en estos últimos partidos".
Fernando Pacheco defendió la portería del Deportivo Alavés, a donde llegó procedente del Real Madrid, entre 2015 y 2022. Durante siete temporadas, disputó un total de 253 partidos con la zamarra albiazul y, aparte de liderar un ascenso a LALIGA, se puso bajo los palos en la primera final de Copa de la historia del Glorioso, contra el FC Barcelona en el extinto Vicente Calderón.