Un nuevo estudio de Shopfully con YouGov revela que el 91% de los españoles afirma planificar siempre o normalmente sus compras de productos de consumo, como alimentación o artículos del hogar. Lógico, teniendo en cuenta lo difícil que es ir al supermercado y que, hoy en día, es más fácil repostar una bicicleta que un coche. Por eso me sorprende que la industria de los videojuegos vea el panorama y decida apostar por el todo o nada. Suenan las campanas de los difuntos para Bungie –el titán que hizo Halo y Destiny–, que observa cómo su nuevo título Marathon no supera los 90.000 jugadores en PC. Por ponerlo en perspectiva, Sony pagó 3.600 millones por comprar el estudio y el presupuesto de este juego fue de 250 millones. Mientras se sigan repitiendo esos estratosféricos números, la industria se entregará a una corriente en la que perdemos los consumidores porque recibiremos productos inferiores, diseñados para sacarnos el dinero en tiempo récord, pero también los desarrolladores que, incluso cuando los juegos en los que han trabajado durante años tienen beneficios, son despedidos porque “no se han cumplido las expectativas”. Cada vez que una empresa juega al todo o nada, las fichas del casino no son los CEO, son los trabajadores.