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Mesa de Redacción

Carlos González

Adjunto a la dirección de Diario de Noticias de Álava, jefe de Araba y jefe de Mirarte.

Cuanto peor, mejor

Siempre ha habido en nuestro querido templo del cortado mañanero un club de fanes de M. Rajoy, no tanto por la cuestión política, sino por esas frases inolvidables que tuvo a bien compartir con la humanidad para que quedasen grabadas en la memoria de generaciones. El ¡Viva el vino! y aquello de ¡joder, qué tropa! son casi como los diez mandamientos entre estas paredes. Se repiten a menudo y, además, a voz en grito. Pasan los años, pero la sabiduría de aquellas sentencias perdura.

Por ejemplo, hay un par de viejillos que sostienen que en esta tierra alavesa nuestra se podría desarrollar toda una tesis doctoral en torno a aquel galimatías indescifrable pero al mismo tiempo maravilloso y surrealista del "Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político". Sin querer entrar en las profundidades de toda la sabiduría comprendida en estas pocas y locas palabras, los aitites sostienen que la sociedad ha decidido encumbrar a diario todo lo malo para establecer un nuevo paradigma vital.

Todo lo que pasa es terrible por principio y en esencia. Y cualquier noticia, enfrentamiento, suceso, persona extraña o contratiempo no es otra cosa que parte del fin de los días. Nos vamos por el sumidero, dicen. Y lo peor, lo hacemos sin humor.