En busca de la inspiración

El escritor Jesús Valero asegura que al final de la jornada saca veinte minutos para volcar sobre el papel todo lo que ronda su cabeza cada día

16.07.2021 | 10:16
Karmele González bromea diciendo que Jesús Valero es el anti-escritor porque no le gusta escribir en casa.

"No puedes esperar a que la inspiración llegué hasta ti. Has de perseguirla con un garrote", decía Jack London. Y es que las musas pueden encontrarse en el lugar más insospechado, incluso en el más ruidoso y menos bucólico que nos imaginemos. Habitualmente, asociamos el proceso de creación literaria con algo similar a los scriptorium que existían en la época de 'El nombre de la rosa', un lugar silencioso y solitario donde los monjes se encargaban de escribir sus manuscritos.

Sin embargo, nuestro huésped esta semana, Jesús Valero, nos demuestra que cualquier sitio es bueno siempre y cuando seas capaz de concentrarte. "En casa no me gusta escribir. Aquí sólo hago las correcciones, normalmente en la cocina. ¡A mí lo que me gusta es escribir en los bares!", exclama, antes de asegurar que 'La luz invisible' lo escribió en los tiempos muertos de sus viajes de trabajo, "entre aeropuertos, hoteles y restaurantes", pero también en urgencias, ya que sus padres enfermaron mientras estaba escribiéndolo sin llegar a conocer el talento literario de su hijo.

Su rutina creativa comienza al salir de trabajar, sobre las siete de la tarde. "Entro en una cafetería, me pido un café con leche y me pongo a escribir", detalla, si bien confiesa que, en realidad, sus libros los escribe primero en su mente y luego, en papel, únicamente los da forma. Por ello, únicamente se reserva veinte minutos cada día para escribir.

Consejos para concentrarse


Si no tienes la facilidad que tiene Jesús Valero para inspirarse y te enfrentas a lo que se conoce como el síndrome de la página en blanco, te recomendamos unos sencillos hábitos para fomentar tu creatividad, estés escribiendo o no una novela. Lo primero es leer. Por mucho que te guste escribir, si no lees, no evolucionarás como escritor. Además de enriquecer tu vocabulario y tu bagaje cultural, ver cómo han contado historias otros autores a lo largo de la Historia te ayudará a inspirarte y dar forma a tu novela y a tus personajes.

También es muy importante coger la rutina de escribir. Si escribes unas líneas todos los días y te muestras constante, estarás preparado para escribir, ya que elaborar una novela es una carrera de fondo y más vale esforzarse a diario como una hormiguita que ir dando zancadas iconexas y demasiado espaciadas en el tiempo.

Lleva contigo una libreta y un bolígrafo. Más allá de las ventajas y comodidades que ofrece la tecnología, recurrir al soporte clásico del papel es algo fácil y que nunca te deja tirado por falta de batería. Además, el simplehecho de escribir a mano aporta tranquilidad y serenidad a nuestros pensamientos.

Busca un lugar donde estés a gusto y sientas la tranquilidad que necesitas para escribir. Ten en cuenta que normalmente, un ambiente bullicioso y desordenado no invita a la concentración.

Vacía tu mente antes de escribir. Es recomendable aparcar todas nuestras preocupaciones antes de disponerse a llevar a cabo un proceso creativo. Por eso, huye del estrés y de los problemas que no puedes resolver. Es recomendable practicar ejercicio, como pilates o yoga, y hacer meditación para evitar que las distracciones y el estrés nos impidan disfrutar de las posibilidades que ofrece una página en blanco.

Uno de los placeres de la vida es viajar y descubrir nuevos lugares, costumbres y personas nuevas. La gastronomía, los colores, la arquitectura, la música, los paisajes, los mercados o las calles desconocidas nos abren un mundo de posibilidades que nos invitan a soñar con historias desconocidas.

Disfruta de la conversación. Piensa en personas de tu círculo o de fuera, con las que te gustaría charlar y que te contasen una anécdota curiosa, iniciar un debate o conocer cómo piensa acerca de un tema. Descubrirás que todos tenemos experiencias alucinantes que contar y que puede ser interesantes plasmarlas negro sobre blanco.

Por último, no te olvides de observar a tu alrededor. No dejes de contemplar tu entorno con los ojos bien abiertos, porque nunca sabes dónde puedes encontrar la inspiración para tu historia. La rutina puede volver monóntona, pero si aprendes a mirarla con el interés y la emoción de un niño que descubre todo por primera vez, encontrarás detalles que te sorprenderán a ti mismo y también a tus futuros lectores.

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