Irantzu Allende, viceconsejera de Transición Energética del Gobierno Vasco, desglosó en el 5º Green Encounter las cuatro palancas sobre las que el Ejecutivo autonómico sostiene su apuesta por la autonomía energética de Euskadi, en un mensaje que combinó urgencia estratégica y vocación industrial.

“Hablar hoy de transición energética en Euskadi es hablar de autonomía, seguridad, industria y futuro”, arrancó Allende, quien no quiso dejar margen a la ambigüedad sobre la dimensión real del reto: “No estamos ante una cuestión solo técnica. Estamos ante una decisión estratégica que va a marcar la próxima década de nuestro país”.

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En el centro de su argumento situó la dependencia energética del exterior como una vulnerabilidad que Euskadi no puede seguir permitiéndose. “Hablamos de depender menos de fuera y tener más capacidad de decisión sobre cómo queremos competir y cómo queremos crecer”, señaló. Y fue tajante al rechazar que la transición energética sea una agenda separada de la política industrial: “Es una forma de reforzar el empleo, dar certidumbre a nuestro tejido económico y prepararnos para un escenario donde la descarbonización es cada vez más determinante. Si Euskadi quiere ser un país industrial fuerte, tiene que ser cada vez más sólido a nivel energético”.

Para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, la viceconsejera identificó cuatro palancas de actuación. La primera es la eficiencia energética, La segunda es la electrificación, que exige, advirtió, redes, inversión y planificación; y las otras dos palancas son el impulso a las energías renovables y el desarrollo de soluciones basadas en hidrógeno y combustibles renovables.