La energía y sus casos prácticos centraron uno de los bloques más técnicos del 5º GreenEncounter. Bajo el título Changemakers - Innovando con energía, y con el caso de Iberdrola como hilo conductor, investigadores y responsables de innovación pusieron sobre la mesa los retos reales que plantea la electrificación de la sociedad y el papel que la ciencia de datos puede desempeñar para afrontarlos con plenas garantías de éxito.
Fernando García, coordinador de Ciencia de Datos en la Unidad de Transferencia del BCAM, explicó el enfoque con el que trabaja su centro: “Somos un centro de investigación básica, donde ofrecemos estadísticas y matemáticas, pero con un enfoque en dos sentidos: desde los algoritmos hacia las aplicaciones prácticas, y desde los problemas prácticos hacia cómo se solidifican en facetas algorítmicas diferentes”. En el ámbito de la predicción de consumos energéticos a corto plazo, García señaló que han identificado una serie de variables que se agrupan entre sí, como las nuevas formas de consumo o la electrificación de elementos del hogar que antes no lo estaban. “A esta escala y con este nivel de concreción, combinando lo matemático, lo tecnológico y lo económico, esta colaboración es más tangible que otras”, valoró.
Ramón Cerero, responsable del Plan Director de Baja Tensión en i-DE de Iberdrola, arrancó desde la raíz del proceso: “Todo empieza desde querer ser sostenible, evitar combustibles fósiles y obtener más electrificación”. Con ese punto de partida, no tardó en señalar dónde se concentran las principales dificultades. “Vitoria es un lujo”, reconoció, antes de contrastar esa realidad con la de otras ciudades: “En Bilbao y Donosti tenemos grandes problemas de electrificación”.
El origen de esos problemas, según explicó, es a menudo burocrático. “Una obra para aumentar la potencia en un edificio supone tres autorizaciones que hay que tramitar antes de ponerse manos a la obra”, relató. A ese primer reto se suma, de forma natural, el de la digitalización. “Si con la digitalización puedo ser un facilitador, mucho mejor”, apuntó Cerero, quien cifró en tres los desafíos encadenados que afronta el sector: las obras, la digitalización y la puesta en valor de lo digitalizado al servicio de los ciudadanos.
“Sin innovación no conseguimos sacar todo el partido”, resumió. Al trazar la hoja de ruta del Plan Director, Cerero fue claro sobre su ambición: “Con las tres líneas de actuación conseguimos empujar la innovación, la economía, la adaptación al futuro y la sociedad”.
Reflexiones finales
Las reflexiones de cierre de ambos expertos confluyeron en un mismo mensaje: la colaboración como condición imprescindible para que la innovación tenga sentido real. “Lo que resalto de la innovación es la colaboración y la puesta en valor; no se trata de innovar por innovar, porque si no lo hacemos nosotros, nos va a venir de fuera”, advirtió Cerero.
García, por su parte, subrayó la sinergia que se abre cuando investigación y aplicación práctica se retroalimentan: “Unos problemas reales dan lugar a una metodología nueva, y ello cambia la forma de abordar esos mismos problemas. Con la digitalización y las capacidades de cómputo y algoritmia se puede extraer información que hasta ahora pasaba desapercibida, y la potencialidad es notable”.